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13/7/06 - DJ:

Nota a Alan Guth

El contenido de la nota realizada por Josep Corbella para La Vanguardia no es novedoso, no hay en esas líneas algo que no se supiera ya, pero la posteo porque es raro encontrarse con una nota de este tipo en la prensa diaria.
Ahh, a la izquierda de la nota, una píldora en la que Guth critica a los transbordadores.


Nota Original y completa en La Vanguardia

12/07/2006 | Actualizada a las 03:31h | Barcelona
Josep Corbella | El 6 de diciembre de 1979, alrededor de la medianoche, una improbable conexión de neuronas alumbró una idea asombrosa en el cerebro de Alan Guth. Una idea que explicaba por qué el universo es como es. Y que resolvía los principales problemas que planteaba hasta entonces la teoría del big bang.

Lo que Guth comprendió en aquel instante eureka es que, inmediatamente después del big bang, el universo creció en una fracción de segundo de tamaño microscópico a tamaño cósmico. "La idea me vino de repente y me invadió un maravilloso sentimiento de euforia", explicó ayer en CosmoCaixa, donde pronunció una conferencia sobre el origen del universo. Pero después de la euforia, "me sentí inquieto y temí haberme equivocado, porque había aspectos importantes de cosmología que se me escapaban".

En realidad, Guth, que tenía entonces 32 años, no sentía ninguna fascinación particular por los astros -"no soy el tipo de persona que sale por las noches a mirar estrellas o planetas con un telescopio"- y era un novato en cosmología. Se había formado como físico de partículas, dedicándose a estudiar partículas subatómicas con exquisita precisión, y el origen del universo le parecía "un área de ignorancia y especulación". Pero en la primavera de 1979 asistió a dos conferencias de Steven Weinberg, que aquel mismo año ganaría el Nobel por sus trabajos en física de partículas, y "me impresionó que una persona tan inteligente y rigurosa trabajara en algo tan loco como el origen del universo; pensé que si a Weinberg le interesaba, debía valer la pena dedicarse a esto".

Según el nuevo guión de la creación que propuso Guth, casi toda la materia que vemos hoy en el universo, con sus miles de millones de galaxias, cada una con miles de millones de estrellas, no apareció en el big bang sino después, en esa fracción de segundo de expansión desbocada: el universo creó su propia materia a medida que se expandía. La teoría de la inflación de Guth, presentada en 1980, resolvía dos problemas de la versión clásica del big bang: explicaba por qué el universo parece un lugar tan monótono, con una distribución de galaxias tan uniforme en todas las direcciones, y explicaba por qué parece plano a gran escala -de modo similar a cómo la superficie de un globo tiende a parecer más plana y menos curvada a medida que el globo se hincha-. Aunque sobre el papel era una teoría impecable, le faltaban pruebas empíricas para verificar si era correcta y fue recibida con escepticismo por no pocos cosmólogos.

Veintiséis años más tarde, la mayoría de los escépticos se han acabado convirtiendo a la inflación, gracias en gran parte a dos observaciones que confirman las predicciones de la teoría: por un lado, el descubrimiento realizado en 1998 de que la expansión del universo se está acelerando; y por otro, los datos de la radiación de fondo cósmica -una radiación que viene de la época en que el universo acababa de nacer- tomados desde el 2001 por el telescopio espacial Wilkinson.

Si la teoría de la inflación es correcta, "nuestro universo debe ser sólo uno más entre infinitos universos, esto es lo más probable", afirma Guth. Puede que en el interior de un universo nazcan nuevos universos, aunque no sea posible viajar de unos a otros. Con todo, advierte, "nos queda mucho por aprender; la cosmología se encuentra ahora en una situación peculiar, porque hemos tenido éxitos espectaculares a la hora de explicar el universo, pero hemos descubierto que sólo tenemos una explicación satisfactoria para el 5% del universo que está formado por materia ordinaria. No sabemos qué es el 95% restante, aunque sabemos que está ahí. Estos datos son una lección de humildad".

¿Cree que el cerebro humano, que no se creó para comprender el universo, sino para facilitar la supervivencia de una pequeña especie en un pequeño planeta en la periferia de una galaxia entre tantas, llegará algún día a comprender ese 95% de misterio? "Soy un optimista, tenemos un cerebro flexible que no se creó para aprender física de partículas y sin embargo somos capaces de aprenderla. Hemos avanzado lo suficiente en el estudio del universo para pensar que tenemos una opción de llegar hasta el final".

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