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23/3/07 - DJ:

La huella digital de la Vía Láctea


Collinder 261

La composición química de las estrellas en cúmulos puede contarnos la historia de nuestra galaxia.
Vía EurekAlert

Usando el VLT (Very Large Telescope) de la ESO, un equipo internacional de astrónomos han mostrado cómo usar la composición química de las estrellas en cúmulos para comprender la formación de nuestra Vía Láctea.

La formación y evolución de las galaxias, y en particular de la Vía Láctea -el "universo isla" en que vivimos-, es uno de los mayores rompecabezas de la astrofísica: ciertamente, un escenario físico detallado todavía falta y su entendimiento requiere el esfuerzo conjunto de observaciones, teorías y complejas simulaciones numéricas. El astrónomo de ESO Gayandhi De Silva y sus colegas, usaron el espectógrafo ultravioleta (UVES) del VLT para hallar nuevas maneras de lograr el cometido.

"Hemos analizado en gran detalle la composición química de estrellas en tres cúmulos y muestran cada uno un gran nivel de homogeneidad y una firma química muy distintiva" dijo De Silva, quien comenzó esta investigación mientras trabajaba en el Observatorio de Monte Stromlo, en Australia.

"Los cúmulos estelares son testigos de la historia de la formación del disco galáctico", comentó Kenneth Freeman, otro miembro del equipo. "El análisis de su composición es como estudiar antiguos fósiles."

Los cúmulos abiertos son una de las herramientas más importantes para estudiar la evolución estelar y galáctica. Están compuestos por una cantidad de estrellas que van desde unas pocas decenas a algunas miles de estrellas unidas gravitacionalmente y poseen diferentes rangos de edad. La más joven de unos pocos millones de años mientras las más viejas (y más raras) pueden tener hasta 10 mil millones de años. Las Pléyades, también conocidas como las Siete Hermanas, son un brillante y joven cúmulo abierto. Por el contrario, Collinder 261, que fue el blanco del presente estudio, es uno de los más viejos. Los astrónomos usaron el UVES para observar una docena de gigantes rojas en este cúmulo, localizado a 25000 años luz del centro galáctico. De estas observaciones se puede determinar la gran abundancia de conjuntos de elementos químicos para cada estrella, demostrando convincentemente que todas las componentes del cúmulo comparten la misma firma química.

"Este gran nivel de homogeneidad indica que la composición química sobrevivió a través de muchos miles de millones de años", explica De Silva. "Así, todas las estrellas en el cúmulo pueden ser asociadas a la misma nube prehistórica. Esto corrobora lo que hemos encontrado en otros dos grupos de estrellas"

Una comparación con el cúmulo abierto de las Hyades (cúmulo estelar abierto en la constelación de Tauro) y el grupo de estrellas que se mueven con la brillante HR 1614, muestran que cada uno contienen los mismos elementos pero en diferentes proporciones. Esto indica que cada cúmulo se formó en una region primordial diferente de una nube distinta con una composición química diferente.

El objetivo será ahroa medir la composición en una muestra más grande de cúmulos abiertos. Una vez que el "ADN" de cada cúmulo sea inferida, será posible trazar un árbol genealógico de la Vía Láctea.

La investigación se publica en un paper en Astronomical Journal, volume 133, pages 1161-1175 ("Chemical homogeneity in Collinder 261 and implications for chemical tagging", by G.M. De Silva et al.).

El equipo está compuesto por Gayandhi De Silva (ESO), Kenneth Freeman, Martin Asplund and Michael Bessell (Mount Stromlo Observatory, Australia), Joss Bland-Hawthorn (Anglo-Australian Observatory, Australia), Remo Collet (Uppsala University, Sweden).

Traducido de EurekAlert.






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