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18/2/11 - DJ:

Cuando el norte es el Sur

T.E.L: 7 min. 6 seg.


El relevamiento de la emisión de 21 cm de hidrógeno neutro galáctico Leiden/Argentine/Bonn fue realizado en los dos hemisferios para tener un mapa de todo el cielo. El aporte austral fue realizado desde Argentina. ¿Cuál es su valor?
LAB


Hace poco escribí aquí sobre ética y ciencia, focalizándome en sólo ciertos aspectos. Uno de ellos es si resulta moralmente bueno o correcto destinar fondos públicos al desarrollo de investigación en astrofísica que, en una mayoría de los casos, no parece tener un impacto directo con respecto a la calidad de vida de las personas, algo que sí parece existir en otras disciplinas como la biología o la química.
El dilema lo planteo poniéndome en el lugar del abogado del diablo, aclaración que supongo que no hacía falta hacer, pero por las dudas, sea hecha.
Esto significa que yo no coincido que ese dilema exista tal como se lo plantea, pero sí que es válido preguntárselo (y hay gente que lo hace) y que es bueno responderlo, con argumentos.

Una de las respuestas posibles gira en torno a qué consideramos útil. A veces se vincula el impacto de la astrofísica en las personas con su utilidad. Desde ese punto de vista la astrofísica (a excepción de tópicos como el estudio del Sol y los asteroides cercanos a la Tierra) no sería útil.
Pero no es la única posibilidad de definición. Pensemos en cómo surgen y qué impacto tienen, dentro de las ciencias, los diferentes temas de estudio. Podría ser poco eficiente llevar adelante una investigación sobre un campo que ya fue muy estudiado y sobre el que hay muchísima bibliografía, a menos que se lo plantee con un enfoque novedoso.
La novedad es imprescindible en un estudio científico. Así y todo, si hacemos uso del servicio ADS y buscamos la palabra clave "Luna" ("moon") veremos un montón de trabajos recientes sobre nuestro satélite. Todos ellos incluyen alguna novedad. Todas las novedades tienen su valor. Pero hay algunas que podrían ser consideradas más novedades que otras. Confirmar estudios anteriores es importante, pero quizás pueda considerarse más valioso generarse conocimiento nuevo. Eso se puede hacer sin generación de datos propios, usando datos de terceros. En el nuevo paradigma de la ciencia, esa metodología se hace cada vez más habitual y permite investigar sin tener grandes observatorios, sin grandes fondos públicos.
Pero eso será posible hacerlo desde cualquier parte.

Ciencia diferencial
Una característica que puede distinguir a una investigación es su potencial diferencial. Marcar la diferencia es primordial en varios aspectos del quehacer humano. En marketing es considerado imprescindible, sino sería lo mismo comprar este producto o aquel (en la mayoría de los casos ES lo mismo y se lo intenta hacer pasar como si no lo fuera...)
Este blog, habrá notado el lector perspicaz, intenta no replicar los mismos contenidos de todos los demás existentes y busca temas o enfoques diferenciadores.

En astronomía eso también se da, particularmente con una característica que puede distinguir a un país de otros: su lugar en el mundo. Argentina tiene una privilegiada situación en el globo terráqueo: estamos en el Hemisferio Sur, desde el cual podemos observar un cielo diferente al del Norte.
Es cierto que el Viejo Mundo y la Gran Potencia no son lentos ni perezosos y que aquí cerquita han puesto sus bases Europa a través de ESO y Estados Unidos a través de Carnegie.
Pero, igualmente puede Argentina explotar este diferencial para que la investigación hecha aquí sea más útil, diferente a la que se puede hacer en otras partes y, por lo tanto, con un mayor nivel de novedad y de impacto científico. Es una forma de darle una rosca a la definición de utilidad, pero creo que no es una vuelta forzada, sino auténtica y concreta.
Por otro lado, en este espacio vengo hablando de política científica. Si ética y ciencia muchas veces parecen disociadas, mucho más ocurre con la relación entre la ciencia y la política, aunque ambas existan y cumplan un rol importantísimo.
A la hora de pensar los temas de investigación, una política astronómica nacional podría estar enfocada a los temas que, por diversas razones, puedan generar un mayor impacto al agregar valores diferenciales.

Un notable ejemplo de ambas cosas es el relevamiento de la emisión de 21 cm del hidrógeno neutro. Mientras existe un sondeo en el Hemisferio Norte, otro fue realizado, conjuntamente, en el Hemisferio Sur, desde el Instituto Argentino de Radioastronomía.

Se lo conoce como el sondeo LAB (Leiden/Argentine/Bonn) y contiene los datos combinados obtenidos por el sondeo de Leiden/Dwingeloo liderado por el investigador W.B., Hartmann & Burton, 1997, del cielo del norte (declinación= -30º) con el realizado por el IAR de los cielos del sur (declinación= -25º), liderado por los Dr. Marcelo Arnal y Esteban Bajaja en 2000 y 2005.
Según informa la página del Instituto Argelander, los datos fueron corregidos por el Instituto de Radioastronomía de la Universidad de Bonn.
De allí que el relevamiento sea conocido como LAB.

El Instituto Argentino de Radioastronomía dedica una página especial en su sitio vinculada a los Relevamientos a gran escala. Allí se cuenta en forma didáctica, la importancia de estos sondeos:
"Por sus características los radiotelescopios del IAR son ideales para emprender proyectos que tengan por finalidad la observación, a una frecuencia determinada, de grandes zonas del cielo. Para este fin, una de las características más importantes es la resolución angular del instrumento que se empleará. A la frecuencia de 1420 MHz, los radiotelescopios de nuestro Instituto tienen una resolución angular de unos 30' de arco (equivalente aproximadamente al tamaño de la Luna llena).
Si con tal instrumento se deseara observar en forma completa la energía emitida por el átomo de hidrógeno neutro (HI de acá en mas) proveniente de una zona de la esfera celeste que, a modo de ejemplo, abarcara una franja alrededor del plano galáctico cuya extensión sea de 20º en latitud galáctica y 150º en longitud galáctica, se necesitaría observar unas 48681 posiciones distintas en el cielo.
Observando cada una de ellas por un lapso de unos 4 minutos (este es el tiempo promedio con que se observó cada posición del cielo en el relevamiento de HI del cielo Austral), eso implicaría un tiempo de observación ininterrumpido de unos 135 días. Telescopios de mayor diámetro (por ejemplo de 100 metros) tendrían una mayor resolución angular (del orden de unos 9', un poco menos que un tercio del diámetro de la Luna llena), pero demorarían en realizar las mismas observaciones mucho mayor tiempo, unos 1488 días (equivalente a casi 4 años)".

Sobre el sondeo LAB, otra página señala de qué se trata:
"Se realizó un relevamiento de alta sensibilidad en la línea de 21 cm del hidrógeno neutro de todo el cielo austral al sur de declinación -25º.
Este relevamiento fue realizado en coordenadas galácticas, en grillas de 0.5º en cada coordenada. El rango de velocidades cubierto está comprendido entre -450 y +400 km s-1, con una resolución espectral de de 1 km s-1".

La imagen que da comienzo al post es una combinación de ambos relevamientos, el del Norte y el del Sur y muestra la distribución del hidrógeno en todo el cielo.

Se pueden ver más imágenes en el sitio del IAR.

Estos relevamientos tienen un buen impacto porque son datos que luego podrán ser utilizados por investigadores de todo el mundo para aplicar a diferentes tópicos.
En la base ADS aparecen unas 34 menciones a los trabajos del LAB. Pero si uno toma uno de los principales papers y busca las citas, encontrará unas 570.
Estos datos, por supuesto, pueden ser utilizados en los propios países generadores de los relevamientos, como es el caso de los estudios de nubes de alta velocidad por parte de Ricardo Morras.

En la página de Argelander se dispone de dos videos que muestran un barrido a través de los datos, con proyección en el centro Galáctico y en el anti-centro galáctico (*).
El siguiente video muestra la suma de ambos videos, luego de 20 segundos de introducción con los datos de los investigadores intervinientes.

Video: El relevamiento de H1 galáctico Leiden/Argentine/Bonn

http://www.youtube.com/watch?v=t2zO82RC9kQ


No debe dejar de decirse que hay al menos otro sondeo similar, realizado en Arecibo.

El valor
La investigaciones científicas, en este caso las astrofísicas, aunque puedan ser entendidas desde cierto punto de vista como poco útiles, en relación a su nivel de impacto en la calidad de vida de las personas y en comparación con otras disciplinas, puede, al mismo tiempo, ser consideradas como útiles en relación a su impacto en la propia comunidad científica. Y una característica que añade valor a una investigación es su característica diferencial que pueda generar un novedad más importante desde un país en razón de algunas variables como su ubicación en el globo.
Este relevamiento del IAR es, a mi modo de ver, un excelente ejemplo de política astronómica nacional, en el que se da lugar a una maximización de los recursos y se genera ciencia con un valor diferencial y complementario a los estudios que realizan las grandes potencias.
Es, por esto mismo, y porque estas iniciativas en muchos casos también producen transferencia tecnológica, un buen ejemplo de astrofísica útil. Porque no son papeles que luego duermen el sueño de los justos, sino que son usados (de allí lo de útil) por otros investigadores del mundo para producir todavía más novedades. Y generan también una mirada a esta parte del mundo, lo que jerarquiza a los astrónomos locales y permite establecer colaboraciones internacionales de gran valor.

Del proyecto Auger hemos hablado en otras oportunidades, pero sería injusto no mencionarlo en este contexto, porque también tiene una característica vinculada con su ubicación en el globo, dentro del territorio nacional.

En definitiva, la ciencia en general y la astronomía en particular poseen muchos tópicos de interés. Pero sin dudas, nuestro lugar en el mundo puede generar desarrollos diferenciales.
Otra manera de decir que la Argentina debe buscar su norte. Y, como dice un canal de noticias latino, "nuestro norte está en el Sur".

(*) Nota: Digamos que el centro Galáctico es el punto alrededor del cual nuestra Vía Láctea rota, a unos 24.000 años luz de distancia del Sistema Solar en dirección a Sagitario.
El anti-centro galáctico es definido como el punto en el que la longitud galáctica (l) es 180º y la latitud galáctica (b) es 0º. Es la dirección opuesta al centro galáctico, así que el número de estrellas decrece al mirar hacia las afueras de la Vía Láctea. Se encuentra en Gemini (RA = 6h 17m 0.0s Dec = +22d 30m 0.0s)



Fuentes y links relacionados



Sobre las imágenes

  • Crédito de la ilustración:
    Kalberla, P. M. W.; Burton, W. B.; Hartmann, Dap; Arnal, E. M.; Bajaja, E.; Morras, R.; Pöppel, W. G. L.


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