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15/6/11 - DJ:

Luna Borgeana

T.E.L: 3 min. 36 seg.


Hoy se podrá ver la sombra de la Tierra sobre la Luna. Hace 25 años, otra sombra eclipsó a Borges. Pero Selene, como Georgie, siempre está.


El primer eclipse lunar de 2011 se observará hoy en gran parte del mundo, excepto el centro y norte de América y el sector más norte de asia.

En Argentina se verá en forma parcial, cuando salga la Luna ya eclipsada (a las 17:45) y algo anaranjada.

Desde las 18 el Planetario de Buenos Aires ofrecerá la posibilidad de observar el fenómeno a simple vista y con instrumentos. También los telescopios robóticos de Slohh.com, gratuitamente, permitirán seguir el evento por internet.

Los eclipses de Luna ocurren porque el Sol, la Tierra y la Luna están alineados de forma tal que la luz del astro ilumina una cara de la Tierra (en esa cara es de día, en la otra es de noche) y la sombra que proyecta la Tierra cubre a la Luna.

Fig.1: Esquema y horarios (Hora Oficial Argentina) de cada fase (Fuente NASA/Observatorio La Plata)


Otra sombra eclipsó al gran Jorge Luis Borges hace un cuarto de siglo.
Podríamos escarbar (casi hasta alcanzar China) las múltiples aluciones a la Luna en la Literatura Universal. Eso hizo Borges en el poema La Luna, de El Hacedor (1):
Y, mientras yo sondeaba aquella mina
De las lunas de la mitología,
Ahí estaba, a la vuelta de la esquina,
La luna celestial de cada día


Casualmente, el título de aquella obra remite de alguna forma a la obra de Olaf Stapledon Hacedor de Estrellas, que Borges prologó.

Pero creo que a Borges le importaba poco el fenómeno astronómico. Hay otra sombría ocultación que merecían su reflexión (2):

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.



Hay que aprovechar la vida, cada instante. Y si queremos observar el eclipse, hagámoslo. Porque si no (3):

La amistad silenciosa de la luna
(cito mal a Virgilio) te acompaña
desde aquella perdida hoy en el tiempo
noche o atardecer en que tus vagos
ojos la descifraron para siempre
en un jardín o un patio que son polvo.
¿Para siempre? Yo sé que alguien, un día,
podrá decirte verdaderamente:
No volverás a ver la clara luna,
Has agotado ya la inalterable
suma de veces que te da el destino.
Inútil abrir todas las ventanas
del mundo. Es tarde. No darás con ella.
Vivimos descubriendo y olvidando
esa dulce costumbre de la noche.
Hay que mirarla bien. Puede ser la última.


Mientras el eclipse finalice, comenzará la noche. La joven noche (4):
Ya las lustrales aguas de la noche me absuelven
de los muchos colores y de las muchas formas.
Ya en el jardín las aves y los astros exaltan
el regreso anhelado de las antiguas normas
del sueño y de la sombra. Ya la sombra ha sellado
los espejos que copian la ficción de las cosas.
Mejor lo dijo Goethe: Lo cercano se aleja.
Esas cuatro palabras cifran todo el crepúsculo.
En el jardín las rosas dejan de ser las rosas
y quieren ser la Rosa.


Lo cercano se aleja. Quizás porque todo es movimiento, Borges se jacta de su quietud (5):


Escrituras de luz embisten la sombra, más prodigiosas que meteoros.
La alta ciudad inconocible arrecia sobre el campo.
Seguro de mi vida y de mi muerte, miro los ambiciosos y quisiera entenderlos.
Su día es ávido como el lazo en el aire.
Su noche es tregua de la ira en el hierro, pronto en acometer.
Hablan de humanidad.
Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma penuria.
Hablan de patria.
Mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja espada, la oración evidente del sauzal en los atardeceres. El tiempo está viviéndome.
Más silencioso que mi sombra, cruzo el tropel de su levantada codicia.
Ellos son imprescindibles, únicos, merecedores del mañana.
Mi nombre es alguien y cualquiera.
Paso con lentitud, como quien viene de tan lejos que no espera llegar.


Mirar la luna es conectarse con aquellos antepasados que también la observaron. Es igual, la misma cara blanca que nos mira. Es como un espejo y un vínculo. (6)


He ejecutado un acto irreparable,
he establecido un vínculo.
En este mundo cotidiano,
que se parece tanto al libro de las Mil y Una Noches,
no hay un solo acto que no corra el albur
de ser una operación de la magia,
no hay un solo hecho que no pueda ser
el primerode una serie infinita.
Me pregunto qué sombras no arrojarán
estas ociosas líneas.



Yo también me lo pregunto...

Fuentes y links relacionados

  • Planetario: Eclipse de luna
  • NASA Eclipse
  • Poemas de Borges citados de Obra poética, Biblioteca Borges, Alianza Editorial, Buenos Aires, 1989.:
    (1) La Luna, de El hacedor (1960)
    (2) El remordimiento, de La moneda de hierro (1976)
    (3) La cifra, de La Cifra (1981)
    (4) La joven noche, de Los Conjurados (1985)
    (5) Jactancia de quietud, de Luna de enfrente (1925)
    (6) El tercer hombre, de La Cifra (1981)


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