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20/3/14 - DJ:

El equinoccio y el vuelo MH370

T.E.L: 5 min. 45 seg.

¿Por qué importa el vuelo MH370? ¿Por qué hablamos tanto del vuelo malasio?
Reflexiones de un inconformista sobre el abominable postmaterialismo que nos toca vivir.


¿Por qué importa el vuelo MH370?
La pregunta no tiene una única respuesta, como es sabido. La razón de fondo es, sin embargo, simple. Por el mismo motivo que los seres humanos hacemos ciencia y buscamos enriquecer nuestro conocimiento: porque somos curiosos. El saber es una necesidad. Necesario es aquello que nos resulta indispensable.

No es la única razón. El argumento anterior apunta a una necesidad finalista: el saber es un objetivo en sí mismo. Pero también existen otro tipo de necesidades, como las instrumentales: son necesidades que intentamos satisfacer como medio para obtener otra cosa (satisfacer otra necesidad).
Pensemos por ejemplo que el conocimiento es una necesidad instrumental: estudiamos para obtener un título y una cantidad/calidad de conocimiento para obtener un mejor trabajo para lograr un bienestar económico para ¿ser felices?

El misterio vuelo del avión malasio importa por varios motivos: a los medios les resulta buena materia prima para vender sus productos mediáticos; a las aseguradoras implicadas en el vuelo les interesará por motivos también económicos; a los gobiernos de Malasia y China los atan motivos políticos, etc.

Lo que se dice y lo que no se dice
El jueves pasado, en la empresa en la que trabajo, despidieron a un compañero. Según nos contó, no le dieron los motivos. Aparentemente -según este compañero habría relatado a otros- le dijeron que si quería conocer los motivos de la cesantía laboral debía firmar un papel, a lo que nuestro compañero se opuso. Por tanto, se fue sin saber, a la espera de que le llegara el telegrama. Según le dijo anoche a otro trabajador, todavía no había recibido la notificación oficial. Nótese el uso del condicional en todo el párrafo. Agrego: según se cuenta, la empresa no quiso dar a conocer el motivo del despido a los empleados antes de que el propio despedido esté en conocimiento de las causas, motivo por el cual reina el desconocimiento (y los rumores) desde hace una semana.
Empero, entre nosotros se habló más del vuelo MH370 que de nuestro compañero.

Pausa: ¿es posible trasladar, extrapolar, ese juego de discursos dichos y no dichos a la sociedad en su conjunto? ¿Qué tipo de relación tenemos nosotros, en esta parte del mundo, con esa gente "perdida"? ¿Los extrañamos? ¿Estamos preocupados por las personas, los pasajeros, a quienes no conocemos? ¿Qué nos preocupa más: los pasajeros del MH370 o la situación salarial de los maestros de la Provincia de Buenos Aires?
¿Nos preocupa realmente el salario, el sistema educativo, o lo que impera al respecto es la necesidad de que los chicos no estén más en casa, que ya no sabemos qué hacer con ellos? ¿El tema es la pérdida de días de clase o que "se complica el ritmo de la casa"?

Continúo: Uno de los trabajadores (un joven de 25 años) sostiene que el avión y los pasajeros fueron abducidos por seres "grises" que provienen de Zeta Reticuli y que habitan en la "Tierra hueca". La información, claro está, es clasificada.

Teorías materiales y post-materiales
Si el lector piensa que eso es una pavada, una tontería, haga una búsqueda en la web, tanto de los supuestos seres grises, como de las múltiples teorías que barajan los medios hace diez días (por ejemplo, Diario Uno, 17-03-2014)

Las teorías se pueden dividir en dos:
1-Las teorías materiales: son aquellas que se basan en supuestos "hechos" comprobables, por ejemplo, La Nación, 19-03-2014.
2-Las teorías postmateriales: las que se basan en teorías seudocientíficas y que, en alguna medida apelan a una realidad no material, espiritual o "de otras dimensiones".

Podría pensarse que las teorías sobre "marcianitos verdes" son materialistas. Pero ¿lo son? Ni-Ni. Por un lado lo son, puesto que si existen estas teorías es dable pensar que entonces alguien alguna vez vio a estos seres. Pero por otro lado no, puesto que nadie vio a tales seres. Se comunican en sueños o cosas por el estilo. Viajes astrales. Excelente materia prima para un cuento para chicos o para los medios de comunicación más bizarros (como Canal 9), donde pululan los "expertos".

No hay mejor modo de lidiar con la realidad que negándola, parece ser el imperativo categórico dominante en la actualidad. ¿Para qué perder tiempo en pensar, reflexionar, debatir, comprometerse con la realidad objetiva, si podemos apelar a una realidad subjetiva, fantasiosa, inspirada en nuestros deseos?
Pensar, nos dicen hace varias décadas, es trabajoso. Pensar mucho, daña.
Mejor es no pensar y disfrutar el presente, que es efímero, sostienen algunos, imbuidos en una filosofía oriental-occidentalizada, perfectamente funcional con un capitalismo al que no objetan. Se objeta la modernidad, no el capitalismo.
Es un posicionamiento "romántico": volver a la naturaleza; el discurso verde; la diversidad de género/sexo/etnia; la libertad de expresión y pensamiento; el anti-positivismo que deriva en un relativismo irracional; volver a lo pre-lógico, etc.
Parece que así seremos más felices. Sin duda, la ignorancia es el camino más corto para la felicidad, de algunos...

A este "pastiche" se lo viene llamando post-modernidad, pero también post-materialismo.

El post-materialismo es una ideología que no quiere asumirse como tal, porque asumir cualquier cosa sería compromiso político.

El materialismo "neutro"
Dicho esto, hagamos este ejercicio: preguntémosle a un astrónomo qué piensa de esas teorías post-materialistas (viajes astrales, efluvios cósmicos, dimensiones extra, universos para-lelos, energía bio-cósmica, etc). ¿Qué nos dirá?
¿Nos dirá que son todas pavadas porque son ideas incomprobables desde el punto de vista científico, porque no se pueden detectar (verificar, falsar)?
Y si nos dicen eso, entonces ¿qué dirán esos astrónomos al preguntarle por Dios?

Excepto las criaturas, todos dicen que Papá Noel es un "mito", un relato no verídico. (No verídico ¿desde qué punto de vista? ¿científico?)
Sin embargo, casi todas esas mismas personas sí dicen creer en otras creaturas inmateriales: dioses, duendes, hadas, vampiros, energías intangibles, efluvios cósmicos.

Inglehart tenía razón: vivimos en el post-materialismo. No porque yo lo desee, sino porque así surge de la realidad subjetiva, del pensar-decir de las personas, de los discursos compartidos.

Para peor: entre los que sí se definen como materialistas, hay una mayoría que entiende que los seres humanos lidiamos con la materia, pero piensan la materia como "cosas" y no como relaciones sociales. Por tanto, tales materialistas estudiarán las estrellas, los electrones, la aeronáutica. Pero jamás pensarán en propiedad o lucha de clases o distribución de la riqueza. Nos dirán que no hay que tener una visión radicalizada, que en el mundo pasan muchas cosas y no sólo "luchas". También hay cooperación, sinergias. Eso sí, quieren que sus hijos vayan a la escuela y que los docentes se conformen con el 21-23% de aumento.

El pH neutro social
¿Quiénes son estas personas? La clase media, la enorme clase media dominante en los discursos compartidos (porque en la lista de millonarios no hay periodistas, sí dueños, dueños del mundo). Es la clase media la que ignora la realidad. Los hay materialistas y no-materialistas, pero verdaderamente realistas, pocos, muy pocos.

Serán ellos los que nos dirán que hoy será el equinoccio de marzo (otoño en el sur, primavera en el norte).
Es el momento en que día y noche se igualan.

Vale la pena, entonces, recordar las palabras de una persona comprometida:
A las burlas del filisteo y a su conservadurismo seudorrealista ("No hay nada nuevo bajo el sol"), el optimista que mira hacia el futuro replica:
Dum spiro ¡pero!...Si yo fuera uno de esos cuerpos celestes, vería con absoluto desapego a esta mísera bola de polvo y tierra... Brillaría lo mismo sobre el bien que sobre el mal... Pero soy un hombre. ¡La historia del mundo, que a ti, desapasionado engullidor de ciencia, y para ti, tenedor de libros de la eternidad, te parece sólo un momento insignificante en la balanza del tiempo, ¡lo es todo para mi! Mientras yo respire, lucharé por el futuro, ese radiante futuro en el que el hombre fuerte y hermoso, se convertirá en el amo de la corriente viva de su historia y la dirigirá hacia el ilimitado horizonte de la belleza, la alegría y la felicidad...


de León Trotsky, "Sobre el optimismo y el pesimismo, sobre el siglo XX y sobre muchas otras cosas", en El profeta armado, de Isaac Deutscher, Lom Ediciones, 2007, pp 59-60.


Fuentes y links relacionados
Sobre las imágenes
  • Gráfico compuesto por:
    Imagen equinoccio: By Divad (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons
    Imagen de avión, de El Siglo: http://www.elsigloweb.com/nota.php?id=134323.


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