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10/1/15 - DJ:

Periodismo e imagen prefabricada

T.E.L: 10 min.

Una nota en Entremujeres.com permite reflexionar sobre preconceptos, discriminación, realidad objetiva-subjetiva, alienación e imagen.


La nota en cuestión se titula: Astro-estilo: ¿Cómo nos vestimos según el signo? (Entremujeres.com). Está firmada por Claudia Lombardi, quien dice ser "asesora de imagen".

Antes de abordar la nota propiamente dicha, algunas reflexiones sobre el concepto de "imagen".

Desde una concepción idealista, como la platónica, la imagen es una degradación ontológica del ser. Habría un plano superior de imágenes inmateriales, absolutas, perfectas, inmutables cuya copia imperfecta y mutable es la materia. El árbol sería una copia imperfecta de la idea de árbol. Pero esa copia imperfecta, que ya es una degradación de la idea, luego se sigue degradando: la imagen de árbol (la representación).

Por cierto, esta concepción, filosófica, es imposible de probar. Lo que sí sabemos es que existen los árboles, las sombras de los árboles y que los seres humanos nos formamos ideas de los árboles y los representamos en imágenes.

Desde un punto de vista comunicacional encontraremos algunos problemas: cuando dibujamos un árbol, ¿qué estamos diciendo?
Desde un punto de vista psicológico, al dibujar el árbol y la casa, estamos diciendo algo que pensamos. Como lo que pensamos no lo podemos sacar de nuestra cabeza, el discurso es una forma, indirecta, de acceder a esas ideas.
Sin embargo, si al dibujar un árbol no representara en la imagen sus raíces, ¿eso diría que yo no le doy importancia a mis "raíces"? ¿Es posible inferir que la manera en que dibujo el árbol dice algo que pienso de mí mismo?

Si esto parece raro (y lo es), pensemos esto otro:
Hasta hace un tiempito, yo tenía el pelo largo. ¿Qué dice de mi tener el pelo largo? ¿Acaso podemos postular que cuando alguien se deja el pelo largo quiere decir algo con eso?

Desde un punto de vista semiótico, todo es signo. Todo lo que percibimos es signo. Un signo es algo que remite a otra cosa.
Por ende, quiera o no quiera, el pelo largo es un signo.
Le damos sentido (digamos "significado") a los signos relacionándolos con otros signos y discursos con los que tuvimos contacto antes.

Por ejemplo, conozco a los hippies, que usaban el pelo largo y luego, cuando veo a alguien con pelo largo lo relaciono con ese colectivo. Así, le estaría dando al pelo largo el sentido de "hippismo".

Ocurre que también podemos asociar al pelo largo con otros discursos: piratas, filósofos, brujos, sabios, rockeros. Ejemplos: Dumbledore, Gandalf, etc.

Por ende, el pelo largo no tiene un sentido adentro. Ni lo tiene "afuera". Es por esto que no se puede pensar literalmente en un "significado contextual" porque implicaría que el significado está "adentro" del texto (contexto).

Empero, cuando alguien se deja el pelo largo lo hace por algún motivo. Y sabe que los demás lo verán. Lo que nos llevaría a algunas reflexiones sobre otras costumbres como usar aritos, vestir cierta ropa o...tatuarse. Por ejemplo, ¿qué sentido tendría pintarse la piel si no mostrásemos el tatuaje?

Podemos considerar, además, que la elección de una vestimenta, por caso, debe estar asociada a lo que llamamos "gusto". ¿Cuál es el origen del "gusto"? No me refiero claro al sabor, sino a por qué elegimos algunas cosas sobre otras (que también podríamos aplicar a la comida).

Una manera de responder al interrogante está dada por lo ya dicho sobre la formación del sentido en relación a la pertenencia a un grupo social.

Si asocio /pelo largo/ con hippismo y al hippismo con cierta filosofía de vida que me agrada, entonces es posible que me deje el pelo largo para /pertenecer/ a ese grupo.

Pero pertenecer a un grupo es, al mismo tiempo, no pertenecer a otros. Es asociarse con algunos y disociarse de otros. En este punto podríamos incluir a la reflexión el concepto de "alienación".

Si bien podemos encontrar estas maneras de relacionarnos con los demás desde la antigüedad, los medios de comunicación modernos en una sociedad globalizada, tienen un "impacto" o influencia importante.

Ocurre que en este decir de otros, a través de los medios de comunicación, generamos estereotipos. Hacemos clasificaciones reduccionistas, es decir, que reducen a un grupo a unas características mínimas, disociadas de otras variables y casi como absolutas.

Pensemos en algunos ejemplos paradigmáticos:
Suponer que los negros son más rápidos que los blancos o que los blancos son más inteligentes, o que los hombres conducen automóviles mejor que las mujeres o que los judíos son amarretes, o que las mujeres leen astrología o que los gays son sensibles, son distintos estereotipos.

Es reducir a un grupo a ciertas características "abstractas", es decir, disociadas de otras variables, como si fueran un algo "en sí mismo".

En todos los casos anteriores encontraremos algunos elementos "verdaderos". Es posible que, estadísticamente hablando, podamos probar que en los juegos olímpicos, los mejores corredores son negros. Pero eso no implica que los negros "sean" más veloces "en sí mismos".

Lo mismo podemos señalar de la dicotomía sobre si los hombres o las mujeres conducen mejor (autos o instituciones!).

La realidad que se da efectivamente está condicionada por eso que llamamos "cultura". Si durante siglos se asignó a las mujeres un cierto rol y no otros, es lógico que entonces, ahora que eso se va modificando encontremos que las mujeres como colectivo tengan menor experiencia de manejo. Lo que no implica que sean así "en sí mismas". Las capacidades cognitivas son similares. Se habrán desarrollado más en los hombres por el rol que asumieron histórica y socialmente.

IMAGEN Y SEUDOCIENCIA
Volvamos entonces al artículo en cuestión. Allí, la susodicha "asesora de imagen" nos dice que según le contó una astróloga en un aeropuerto, las personas que /pertenecen/ a un cierto /signo/ se visten de una manera /determinada/.

Pues, esto no es otra cosa que estereotipos. Y los mismos están atravesados por consideraciones de clase y sector social.
A diferencia de los ejemplos anteriores, en este tipo de discursos no encontraremos un sesgo "negativo", en tanto no se dice en ningún caso que los de cáncer sea mejores que los de leo o cosas por el estilo.

Quizás sea por eso que este tipo de discurso es considerado "inocuo".

Pero es comunicación, influye, crea sentidos que luego adoptamos en alguna medida. Por otro lado si los de tauro sí tienen mucha paciencia y de los demás /signos/ no se dice lo mismo, se podría inferir entonces que el resto de los /colectivos/ no tendrían tanta paciencia. Lo negativo empieza a aparecer, indirectamente.

Por otro lado, podemos decir que los ciegos son distintos a los que sí podemos ver. Distintos en algunos aspectos. Esta diferencia es "real" y también "objetiva", en tanto no depende exclusivamente de lo que pensamos cada uno.

Pero ¿cuál es la base para decir que los de géminis tienen buen gusto?

Recordemos la base estadística de la que antes hablamos.
Supongamos que tuviéramos una estadística al respecto y que resultara confiable y de la cual infiramos que la mayoría de las personas nacidas en cierta fecha tienen "buen gusto". En principio hacer tal estadística es complicado porque primero habría que definir /buen gusto/.

En segundo lugar, tal estadística podría tener varios sesgos como de edad y cultura. Lo primero implicaría que estaríamos haciendo encuestas a personas de cierta edad, en un cierto momento de su vida. ¿Sería posible inferir que esa misma persona "fue" y "será" siempre igual en algún aspecto? ¿Los tímidos son siempre tímidos? ¿El que tiene buen gusto lo tiene para todo, desde siempre?

Pero supongamos que pese a estas dificultades, tuviéramos tal estadística (que por cierto, no se ha hecho nunca, hasta donde yo conozco).

Entonces tendríamos una base estadística que indicaría que el 80% de una determinada muestra tendría /buen gusto/. Y como esas personas habrían nacido en un cierto rango de fecha, estableceríamos una correlación.

CORRELACIONES Y RELACIONES CAUSALES
Antes de proseguir, pensemos en este ejemplo.
Queremos saber por qué llueve. La causa de la lluvia. Entonces salimos al aire libre cuando llueve y anotamos lo que percibimos: temperatura, presión, velocidad del viento, presencia de pajaritos, nubes.
Al cabo de un año, dado que salimos sólo cuando llovió, tendremos quizás unas 100 observaciones (si llovió una tercera parte del año).
Tomamos los 100 casos y buscamos algún patrón, alguna variable que se repita.
La temperatura habrá variado, lo mismo que las demás variables, aunque sí podamos encontrar que la presión varió dentro de cierto rango acotado, quizás.
Pero hay una variable que no cambió nunca: la presencia de nubes. Por tanto estableceremos una correlación entre nubes y lluvia.
Pero ¡cuidado! no podemos decir que las nubes son la causa de la lluvia.

Descubriremos esto cuando hagamos un segundo estudio en el que salgamos al exterior todos los días y hallemos que hay días con nubes, pero sin lluvia.
Las nubes podrán ser necesarias, pero no suficientes para causar la lluvia.

Y más cuidado: es posible que si hubiéramos anotado el estado del tránsito también hallemos una correlación fuerte. Quizás en las 100 observaciones el tránsito era /pesado/.

Y también será esa una correlación. Pero ¿en qué medida el estado del tránsito puede afectar al clima? ¿No puede explicarse el estado del tránsito por otras variables?

Es importante entonces que consideremos que, de lo expuesto y del conocimiento adquirido durante milenios, bien podemos llegar a la siguiente conclusión:
No todo está relacionado con todo. Ni nada está relacionado con nada.
Lo que implica que la realidad está imbricada, que se establecen relaciones entre las /cosas/, pero no todo con todo.

Y esto genera la necesidad de investigar esas relaciones.

La astrología establece relaciones entre la personalidad y la posición aparente de los planetas en el cielo en un momento dado. ¿Con qué bases?
Ni siquiera estadísticas. Las pocas estadísticas que hay son fuertemente contradictorias. Y a lo sumo se podrá pensar en alguna correlación, no en relaciones causales.

Cuando no tenemos esto en cuenta, caemos en pre-juicios, pre-conceptos. Están basados en muchos casos en nuestras experiencias de vida. Si conocemos a varios gays y todos son /sensibles/, extrapolaremos esa idea. Nos pasa de forma casi inevitable. Lo que no podemos hacer, en cambio, es suponer que eso que pensamos es "real", sino que probablemente está sesgado, es una apariencia dada por una exploración superficial de la realidad.

En ese sentido, aunque Claudia Lombardi no lea el horóscopo todos los días en los diarios o revistas, aunque sus "seguidoras" no lo hagan, sí parece creer en una relación causal entre /signos/ y formas de ser. El horóscopo es un discurso simple y con objetivos de entretener, hasta podríamos decir, ficcional, pero que deja de serlo en su relación con la astrología a la que da /circulación/.

PRECONCEPTOS Y SOCIEDAD DE CONSUMO
Los medios de comunicación forman parte de una sociedad de consumo; son una industria que crea productos como chorizos.
Se supone (ja) que el periodismo debería superar eso, en tren de no quedarse con lo meramente superficial. Pero en la práctica, ocurre lo contrario.

Sin ir más lejos, tomemos algunas frases de la nota aparecida en Entremujeres.com y busquemos en internet.
Algunos resultados:

En el sitio Paranormal se halla un post con fecha 13-02-2010 que incluye el texto completo publicado en el sitio de Clarin.


Allí se indica la "fuente" de tal discurso: el sitio Monografias.com. Al acceder, vemos que tal discurso está firmado por una astróloga que deja su teléfono, como para que la consulten (publicidad).

También vamos a encontrar "el mismo discurso", las mismas palabras en el mismo orden, en el foro Interreclutas con fecha 08-04-2008.


Si seguimos con las búsquedas encontraremos otra vez a la misma astróloga y el mismo texto en Universonuevaera.com.

También hallaremos que el 09-01-2015 el sitio Peru.com publicó la misma nota, sin aclarar la fuente ni firma.

Esto no significa que por repetirse el mismo discurso, sea falso. Es irreal por las razones dadas anteriormente, por la falta de rigurosidad, la falta de una base científica, la falta de una investigación, que impide establecer relaciones causales.

Pero sí muestra que estos discursos /circulan/ como agua en una sociedad en la que hemos perdido la brújula.

La responsabilidad ya no será de los emisores, sino también de los receptores. Y no alcanza, como postulan algunos, con dejar de consumir estos discursos: hay que quejarse.

INOCUIDAD Y VERDAD
No nos quejamos porque, aparentemente, postulo, para las personas estos textos son "inocuos".

Son tan inocuos como los estereotipos señalados arriba. El mecanismo es el mismo. Es afirmar que algo es verdad, cuando no lo es. Es afirmar que hay colectivos de personas que se diferencian de otras sin bases para tales enunciados.
Estos discursos hacen circular ideas falsas, diferenciándonos en base a algo que es irreal. Nos tendría que importar si nos importara la /verdad/.

Pero en las sociedades postmodernas hemos perdido la búsqueda de la /verdad/.

Es cierto que en el pasado, las verdades eran rígidas, absolutas, estructuradas y que queremos deshacernos de eso.

Pero una cosa es quitarse el absolutismo y otra es caer en un relativismo en el que todo da igual. El relativismo, empero, tiene un factor positivo. Es una superación del absolutismo en tanto es una filosofía concreta, de las consecuencias, que tiene en cuenta intenciones y diferentes variables. Pero si lo extremamos, llegamos al mismo lugar que en el absolutismo: no saber nada.

Paradójicamente el discurso astrológico masivo es absolutista y transmite /verdades/ que no lo son.

El discurso astrológico no mediático, aquel al que no accede la mayoría, no es absolutista. Un astrólogo hará una carta astral teniendo en cuenta no sólo la posición aparente del Sol, sino la de los planetas y la luna. Y además considerará triangulaciones y otras variables relacionales. Ese discurso que aunque es menos absoluto sigue siendo falso en tanto establece relaciones causales sin otra base que los mitos antiguos, es menos difundido porque es más complejo, a tal punto que es "individual".

Tales discursos, aunque más complejos, no son inocuos, pero afectan a menos personas. En cambio, el discurso astrológico en los medios masivos /circula/ fuertemente y llega a personas de toda edad y formación.

Para finalizar podemos agregar dos reflexiones. Es entendible que las personas busquemos algún tipo de "refugio" en lo irracional cuando las circunstancias nos apremian. Una madre que tiene a su niño enfermo y no cura, en su desesperación podrá acudir a un astrólogo. Lo entiendo.
No es recomendable y las consecuencias podrían ser graves, pero lo entiendo.

Pero que estemos permanentemente buscando que otros nos digan cómo somos, cómo debemos vestirnos y actuar en nombre de una supuesta correlación entre planetas y personalidad, es síntoma de una crisis de sentido y de una alienación que no ha sido superada.

Las sociedades modernas trajeron la racionalidad y como reacción negativa a esa racionalidad, un retorno a lo irracional.

En el medio, parece perderse una concepción dialética y superadora que hay que recuperar. Para dejar de pensarnos como objetos de cambio y asumirnos como sujetos de cambio.


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