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21/2/15 - DJ:

Cosmos: la nueva odisea

T.E.L: 5 min. 13 seg.

Análisis de la nueva serie Cosmos: A spacetime odyssey.

El análisis incluye introducción, síntesis crítica de cada uno de los 13 episodios, conclusión, ficha técnica, enlace. La obra tiene una licencia C.C.4.0 Internacional (completamente libre) y se puede descargar en formato pdf desde Scribd.

En este post sólo incluyo la conclusión y el archivo embebido.

Conclusión
Desde el aspecto visual es una muy buena realización, en particular las metáforas visuales fueron muy bien logradas. La inclusión de diferentes formas de animación fue acertada. Contar el pasado se puede hacer de muchos modos, entre ellos la actuación y escenificación tradicional que podrían resultar inverosímiles. Es posible que, además, la inclusión de animaciones se deba a que se intentó llegar a un público joven, es decir que sería una forma de actualizar el mismo discurso de la serie original a una nueva audiencia.
Empero, si ese fue el objetivo, cabría preguntarse si el resultado final es el adecuado para el público joven actual. La forma de comunicar del nuevo presentador es similar a la de su antecesor y, por supuesto, la enunciación es parecida desde el guión co-escrito por la esposa de Sagan. En este sentido, el narrador nos dice cómo es la realidad, cómo son las cosas más allá de su apariencia. Es, en algún sentido, una suerte de profesor, lo que supone una diferencia de estatus entre el relator y el receptor y, por tanto, una “distancia”.
Existen otras producciones documentales sobre física que apelan a enunciaciones diferentes. Se me ocurre la manera de presentar de Brian Cox e incluso la serie documental de Campanella (Entornos invisibles de la ciencia y la tecnología) en la que se recurría a un joven que va aprendiendo, digamos, a la par del receptor, con la ayuda de sus padres.

Por otro lado, si la serie fue pensada para llegar al mismo público de la serie original, ahora unos cuantos años mayores, las animaciones pueden no ser un buen recurso porque podría considerárselo “infantil”.

En cualquier caso, el “eco” de la serie original tiene demasiado peso. Ciertamente, pensar que esta nueva serie podría ser una continuación de la original sería ingenuo. Por eso, la nueva Cosmos es una manera de hacer llegar “el mismo mensaje” a las nuevas generaciones, actualizando en parte su contenido y manera de contar.
El discurso de la serie es básicamente el mismo que el de la serie anterior, como no podía ser de otra forma dada la participación de Ann Druyan. Por otro lado, en lo esencial, no hay razones para que las ideas cambien respecto de la necesidad de la ciencia y su “método” en contraste con el pensamiento seudocientífico o mágico.
En varios pasajes se hace referencia a que el pensamiento científico es “rebelde”, en tanto cuestiona, pone en duda, se enfrenta a las autoridades, al pensamiento hegemónico basándose en evidencias.

Empero, los científicos son seres humanos como los demás y tal pensamiento crítico no es puesto en juego siempre. Los astrónomos tendrán elementos formativos para ser críticos respecto de sus tópicos de estudio, pero cuando los mismos investigadores leen el diario o analizan la realidad social, no necesariamente son críticos. De hecho, en el proceso de formación académica-profesional, no se les nutre con elementos para ser críticos sociales.
Y esto es un problema, sobre todo cuando desde lo científico-natural se intenta explicarlo “todo”. Y más aún cuando se toma una posición política o ideológica a favor o en contra de tal o cual régimen.

La serie, sin embargo, da cuenta de la imbricación existente entre ciencia y poder político-económico: en el episodio 7, por ejemplo, al contar cómo un geólogo que trata de averiguar la edad de la Tierra, descubre las consecuencias del plomo y las reacciones de la industria. También se da cuenta de los secretos científicos y patentes y en más de una ocasión se extiende una crítica a la manera de vivir, en tanto resulta perjudicial para el medioambiente y por tanto para nosotros mismos. No se hace un señalamiento específico al respecto. Como si no tuviéramos idea de cuáles son las razones de tal industrialización. O bien es una postura ingenua de quienes dicen no serlo, o bien es una postura despolitizada de quienes una y otra vez dicen que “todo tiene que ver con todo”.
¿Es posible pedirle a una serie documental una firme postura ideológica? ¿Por qué no? Pero es cierto que no es usual y podría ser injusto pedirle a esta serie lo que no hay en ninguna otra.
Falta, en este sentido, cierto tipo de autocrítica. No me parece adecuado tener un contradiscurso sobre las seudociencias y no ser crítico con la propia ciencia. Podría ser o parecer una forma de “corporativismo” o una postura dogmática en tanto existen varios aspectos criticables del quehacer científico.

Por otro lado, de distintas formas se dice que “todo tiene que ver con todo”. Tal idea-discurso está presente también en la serie original y, fundamentalmente, en los metadiscursos creados desde entonces. Los metadiscursos son aquellos discursos que hablan de otro. Lo que dijo o escribió la gente de la serie original. Muchos han interpretado parte del mensaje de Sagan en ese sentido, “que todo tiene que ver con todo”. Un ejemplo lo encuentro en un comentario realizado recientemente por un conductor de televisión en Argentina. (ver: http://youtu.be/ON2kxwD_eNs?t=18m26s)
¿Cuál es la ontología científica moderna? ¿No la hay? No puede no haberla.
Si la ciencia moderna es materialista, en tanto se considere que sólo existe materia y no espíritu (en el sentido místico idealista), entonces ¿qué tipo de materialismo es? ¿Cómo definiríamos “materia”? ¿Los sentimientos, las ideas, la distancia, son formas de materia?
Resulta imposible sostener un materialismo meramente fisicalista o corporeista en tanto se considere que es posible explicar sentimientos, ideas, distancias con las leyes de la física.

Cuando los físicos dicen estar tras una “teoría del todo”, hay un problema porque tal “todo” es chiquito así (casi pegando el dedo índice con el pulgar). Es un todo “astronómico” en escala, pero que es sólo una pequeña porción de lo que llamamos “vida” desde todo punto de vista, que no puede ser reducido exclusivamente a lo físico. Para explicar una guerra no alcanza con calcular la velocidad de escape de un cañón, hace falta algo que no se puede investigar con las leyes de Newton, pero que sigue siendo ciencia. Y a tales investigaciones se las puede considerar “materiales”, pero se requiere entonces un materialismo que sea superador del materialismo ingenuo.
Justamente por dejar de lado el desarrollo histórico y social es lógico suponer que para Neil los problemas medioambientales, industriales y político-económicos se resolverían con buena voluntad, cambiando a las manzanas podridas, es decir, reformando un poco el sistema actual. Es posible decir, por tanto, que el discurso de la serie tiene un claro posicionamiento ideológico que podría tildarse de liberal.
La ciencia no puede ser pensada al margen de las demás prácticas sociales.

A pesar de estas diferencias, sí coincido con la necesidad de combatir el pensamiento mágico y fomentar el pensamiento crítico, la investigación, el desarrollo científico-tecnológico (pero también social) con transparencia, libertad (y también con equidad).
De alguna manera, se podría decir que el discurso de la serie original tanto como de la nueva intentan transformar el “espiritualismo religioso-místico” por un espiritualismo científico. Es decir, dar cuenta de necesidades humanas como la búsqueda de la trascendencia y la incertidumbre de la muerte, la soledad en el universo. Pero intenta dar cuenta de tales necesidades no con mitología, sino con conocimiento científico.
La revolución científica no supuso el fin del pensamiento mágico. Lo vemos todos los días en los horóscopos y homeópatas, así como en las falacias publicitarias, tanto como en pensar que aquello que no se dio efectivamente en la historia, sólo por eso, es imposible. Como la igualdad.


Cosmos: La Nueva Odisea by Gerardo Blanco




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