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5/9/16 - DJ:

Seudociencia en La Nación

T.E.L: 8 min.

El sábado se publicó en el matutino nacional una nota sobre la supuesta influencia de los "astros" en la generación de alimentos. ¿Qué hay de cierto?



¡Qué rara es la modernidad! Comenzado ya el siglo XXI todavía vivimos en una sociedad que cree en milagros e instituciones que canonizan.

Las creencias religiosas de la actualidad son más burocráticas y con un vuelo imaginativo superior a las que seguramente tenían los habitantes del Paleolítico, pero el sustento es el mismo. ¡Así de modernos somos!

Como si esto fuera poco, además somos ahora post-modernos. Son aquellos que no del todo conformes con el progreso de la modernidad, quieren volver al pasado oscurantista, pero eso sí, con el smartphone incluido.

Así debe ser Gabriela Origlia, "periodista" de La Nación quien redacta una sarta de mentiras sin chequear ni repreguntar. ¿No era eso hacer periodismo?
Pero a Origlia no le importa la verdad. Quiere creer. Es una militante de la necedad. Y sus editores, otros tanto.

El diario de Mitre en el que tantas veces se vuelcan litros de tinta sobre la educación y la ciencia, publica sandeces postmodernas una y otra vez. Sin chequear nada. Con la convicción de los militantes de los partidos políticos, pero escudándose en que hacen "periodismo". Una vergüenza nacional.

La nota en cuestión se titula: "Alimentos biodinámicos, una vuelta de tuerca astrológica a las clásicas comidas orgánicas"[1]

Algunos extractos de la nota que se puede leer online:
"CÓRDOBA.- Primero fueron los alimentos orgánicos, pero ahora la alimentación sana se encamina hacia un nuevo escalón más alto: los productos biodinámicos. Se trata de alimentos logrados a partir de los ciclos de los astros que, según los productores, funcionan sobre la tierra como un organismo vivo, que impactan sobre los elementos."

Nótese el "según los productores". Es creer, ciegamente, lo que dicen los productores. No vaya a ser cosa de indagar y preguntarle a un científico o cuestionar cuáles son las bases científicas a esos mismos productores. No, eso sería diabólico, debe pensar Origlia y sus editores de cuarta. Pero sigue:

"Un alimento biodinámico usa sólo fertilizantes naturales, abonos animales de fabricación casera; los insectos o plagas se combaten con preparados homeopáticos derivados de plantas, y todo el proceso sigue un calendario agrícola anual que contempla las fases lunares y la posición de los planetas, para saber los días que son adecuados para sembrar y cosechar".


Dejemos algunas cosas en claro antes de continuar:
La mentada agricultura biodinámica es producto de la imaginaria mente de Rudolf Steiner, un personaje oscuro totalmente alejado de la ciencia, pero que se las daba de "investigador".
Un verdadero investigador publica todos los detalles de su investigación para que pueda ser ratificado o no por la comunidad científica. Algo que Steiner no hizo nunca.

Steiner publicó algunos libros en los que dice él haber investigado esto o aquello. ESO ES TODO.

Para colmo, Steiner mezcla agricultura orgánica (que no es en sí misma objetable, en tanto producción sin agregados químicos) con ¡astrología!

La astrología es una ideología, un conjunto de ideas falsas.

El trucho de Steiner
Veamos qué dice esta corriente de ideas arcaicas con aires de supuesta ciencia [2]:

"En muchas ocasiones, hemos podido comprobar graves inhibiciones en el crecimiento de las plantas sembradas en fechas en que Mercurio, Venus o Marte cruzaban la eclíptica, e incluso en fechas en que la Luna ocultaba a otros planetas.
Los efectos no son demasiado graves durante el primer año, pero si después se comparan los frutos almacenados, resultan ser de peor calidad y se pudren antes. Si se siembran las semillas recolectadas en este primer año, al año siguiente se observará que tienen una calidad deficiente, e incluso que son totalmente incapaces de germinar. Los
eclipses de Urano han producido repetidamente estos efectos
.
Continuamos las experiencias obtenidas durante los eclipses de Sol y de Luna sobre las mismas constelaciones, pero con planetas, y se confirmó una y otra vez que el paso de unos planetas ante otros, de modo que casi se producen ocultaciones, influye de una manera parecida a los eclipses o los nodos. Teníamos que seguir investigando sobre alteraciones que todavía no estaban explicadas y en ello estábamos cuando encontramos un nuevo aspecto que hasta entonces no habíamos analizado: por ejemplo, cuando a un eclipse solar le sigue, a las dos semanas, otro lunar (cuando la Luna está en el nodo opuesto
respecto al Sol), o cuando el eclipse lunar precede en dos semanas al solar. Se da también una constelación semejante cuando los otros planetas están en el mismo plano, con la Tierra en medio, y con ello la «sombra» de ésta se proyecta sobre la Luna. Esto quiere decir que la influencia de los planetas no se interrumpe solamente cuando están eclipsados, sino también cuando se hallan cercanos a los nodos y en oposición, quedando la Tierra en medio. No está claro si se puede o no hablar aquí de una influencia de la sombra de la Tierra."
(Las negritas son mías para marcar lo demencialmente insólito)

Y más adelante, en la misma obra:
"(...) El mismo ritmo que hemos descrito para el Sol y las órbitas de los
planetas se da también en la Luna. Su órbita alrededor de la Tierra tiene una duración de veintisiete días. Cuando ha llegado a la órbita más baja de su recorrido, se encuentra ante la región de Sagitario. A partir de ahí volverá a elevarse, describiendo en el firmamento arcos cada día más elevados, independientemente de las fases de iluminación creciente o menguante.
Cuando al cabo de apenas catorce días ha llegado al punto más elevado de su órbita, ante la región Géminis, volverá a descender. Durante este descenso, las fuerzas y las savias se concentran en la parte inferior de la planta, Las plantas se orientan con más fuerza hacia la tierra. Si durante este espacio de tiempo se hacen trasplantes vegetales se observará que la planta forma rápidamente nuevas raíces, volviéndose a unir con la tierra. Esta tendencia tiene lugar al trasplantar, no al sembrar.
Así pues, para las labores de trasplante se pueden aprovechar
conjuntamente las coincidencias beneficiosas de distintos ritmos y conseguir con ello un aumento de determinados desarrollos. Por ejemplo, al trasplantar tomates se pueden elegir los días que fomentan además el fruto, que son los días de Leo. (...)"

Como se notará, allí no se narra ninguna investigación, no hay datos, es un conjunto de enunciados que apela al principio de autoridad, por tanto, o creés o reventás.

LA SUPOSICIÓN REITERADA
Esta corriente de ideas se inscribe dentro del siguiente razonamiento:
Está probada la influencia de la Luna y el Sol en la vida terrestre, por tanto, también debe existir una influencia de los planetas.
El razonamiento es inválido y falso.
La Luna y el Sol NO son planetas. La Luna es un satélite natural, no irradia luz. Las fases lunares son luz solar reflejada.
El Sol es una estrella, un objeto mucho más masivo que los planetas.

Que el Sol influye en la vida terrestre está efectivamente comprobado y la principal causa es que se trata de la fuente de luz del Sistema Solar, luz que los organismos vivos necesitamos para vivir.

Que la Luna influye en la vida terrestre está efectivamente comprobado y la principal causa es la fuerza de marea, el tirón gravitacional entre la Tierra y la Luna que se explica por la cercanía de ambos objetos, considerando que la fuerza de gravedad es INVERSAMENTE proporcional al cuadrado de la distancia. Esto último significa que, aunque Júpiter tiene mucha más masa que la Luna, dado que está mucho más lejos, tiene menor influencia gravitacional sobre la Tierra que la Luna.

LA INVESTIGACIÓN NUNCA HECHA
Sin embargo, digamos que quisiéramos investigar los enunciados míticos asociados a la astrología. Para hacerlo hay que convertir enunciados en hipótesis, es decir, en preguntas a ser respondidas a través de la experimentación.

Si lo hiciéramos, podríamos partir del siguiente enunciado: Que Mercurio esté sobre el horizonte al momento de plantar, genera resultados sustancialmente distintos que si se planta cuando Mercurio no está sobre el horizonte.

El primer paso, entonces, sería transformar tal aserción en una pregunta a ser respondida.

El segundo paso podría ser un experimento: plantamos lechuga en una parcela de tierra X en momentos en que Mercurio esté sobre el horizonte. Unos días después, cuando el planeta no esté visible, plantamos el mismo tipo de lechuga en otra parcela de la misma tierra.
El objetivo es mantener las mismas variables, con la excepción de la visibilidad del planeta.
Y luego comparamos resultados. Todo esto debe estar debidamente anotado y repetirse.

Supongamos que partimos de la noción, proveniente de la agricultura tradicional, que de cada 100 veces que plantemos lechuga, 20 saldrán mal (por diversas razones), lo esperado es un 20% de malos resultados.

Si luego del experimento notamos que en la parcela 1 los resultados son 80% buenos, diríamos que es "normal".
Si luego del experimento notamos que en la parcela 2 los resultados son 65 % buenos, diríamos que está pasando algo raro.

Nótese que en esta instancia todavía no sabríamos por qué obtenemos resultados diferentes. Pero si este tipo de experimentos se repiten, por parte de grupos de investigadores independientes unos de otros y los resultados son similares, ya podríamos decir que hemos hecho un descubrimiento, aunque no lo podamos explicar. Ya con esto podríamos hacer predicciones.

Sin embargo, quizás el resultado diferente se deba a alguna variable que no notamos: la composición de la tierra, el clima, etc.

Por tanto, no podemos trasladar una correlación (que es lo que encontramos) a una relación causal.

Nos quedaría el tercer paso. Tratar de saber por qué tenemos resultados distintos, partiendo de un dato que ya tendríamos: quizás la posición de Mercurio tenga algo que ver.

Para la tercera parte podríamos proceder de la siguiente manera:
Creamos un modelo a testear, por ejemplo, sugerimos que Mercurio emite partículas especiales que tendrían que tener un cierto rango de energía, masa, frecuencia, etc.
Y en base a este modelo, nos ponemos a buscar las partículas. Si las encontramos, ¡Eureka!, si no, tendríamos que revisar el modelo, hacer algunos cambios o sencillamente abandonar ese modelo y pensar otro.

Esta descripción la doy sólo a modo de ejemplo. No existe UN modelo científico. Se pueden realizar investigaciones de diversas maneras.

Sin embargo, Steiner NUNCA hizo nada ni remotamente parecido. Ni el punto 1, ni el 2 y mucho menos el 3.

ADVERTENCIA
De ciencia, no hay nada. Pero reitero algo que es MUY importante: separar la paja del trigo. Steiner mezcla agricultura orgánica (sobre la cual SÍ hay múltiples investigaciones hechas en la actualidad) con astrología (sobre lo que no hay nada de nada).
Si lo que se enuncia fuese cierto, entonces tendría un gran impacto para la ciencia astronómica. De modo que si fuera verdad sería muy importante que se diera a conocer y fuese realmente investigado. Los astrólogos, sin embargo, no investigaron nunca nada.

CONCLUSIÓN
Digamos que yo digo ahora que todas las personas que están leyendo este artículo tendrán mala suerte alguna vez en su vida como represalia del "cosmos" por haber leído esta "herejía". ¿Usted lo creería?
Supongo que no. Entonces, ¿por qué habríamos de creerle a Steiner?
¿Acaso hay que creerle a los productores? Quizás ellos hubieran explicado por qué hacen lo que hacen. Quizás se hayan hecho investigaciones que yo desconozca. Quizás.
NO lo sabremos nunca porque las Origlia no hacen periodismo. Son militantes de la estupidez. Y sus editores dan cursos de periodismo en conjunto con una Universidad...

Expreso aquí mi más absoluto repudio a la falacia inescrupulosa, al periodismo de cuarta, a la seudo periodista que redactó la nota sin cuestionar nada, a sus editores que publican cualquier "verdura" y a todos aquellos que desean volver al peor de los oscurantismos, esos de los que claramente todavía no salimos.

"Con la biodinámica el cosmos está incluido en la concepción de lo que comemos", relata. A los desconfiados que sostienen que el calendario es "esotérico y astrológico", responde que no hace más que plasmar las costumbres antiquísimas de los agricultores que "seguían los ciclos de la luna para determinar cuándo plantar o cuándo podar".

En este último extracto de la nota en La Nación las negritas son mías.

Lo que se comió la periodista y el diario, es un verso. La Tierra gira, sépanlo.


Nota final: El artículo publicado en la web tiene un solo comentario, negativo, indicando que es una pavada. Pero además ahora se indica que la nota está cerrada a comentarios. Es, claramente, una publicidad encubierta.


Fuentes y enlaces relacionados
[1] Alimentos biodinámicos, una vuelta de tuerca astrológica a las clásicas comidas orgánicas
http://www.lanacion.com.ar/1934199-alimentos-biodinamicos-una-vuelta-de-tuerca-astrologica-a-las-clasicas-comidas-organicas

[2] Constelaciones y Agricultura Biodinámica; María Thun – 1984; Ed. Rudolf Steiner.

Sobre las imágenes

Captura de pantalla de lanacion.com.ar

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