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30/8/06 - DJ:

Compilan enciclopedia galáctica planetaria

Astrónomos han hallado planetas que se parecen más a los que encontramos en nuestro sistema solar exterior, con órbitas circulares y períodos orbitales más prolongados
Vía El Universal

Desde el descubrimiento del primer planeta mas allá del Sol en 1994, los astrónomos han detectado hasta la fecha más de 200 exoplanetas alrededor de otras estrellas.
De acuerdo con la NASA el primer descubrimiento verdadero de un planeta llegó en 1994, cuando el Dr. Alexander Wolszczan, un radioastrónomo de la Universidad Estatal de Pennsylvania, informó de una "prueba inequívoca" de sistemas planetarios extrasolares.

Si bien los científicos aceptaron su afirmación, aquellos que esperaban evidencias de sistemas planetarios similares al nuestro se sintieron algo menos que eufóricos.

Wolszczan había descubierto dos o tres objetos de tamaños planetarios en órbita alrededor de un pulsar, en lugar de una estrella normal, en la constelación de Virgo. Un pulsar es un remanente denso y de rápida rotación de una explosión supernova.

Wolszczan realizó su descubrimiento observando las variaciones regulares en la radioseñal de pulso rápido del pulsar, indicativas de los complejos efectos gravitatorios de los planetas sobre la estrella muerta.

Los orígenes de los inesperados planetas pulsares de Wolszczan son todavía materia de debate, pero hay poca controversia sobre un punto: estos mundos no podrían albergar vida tal como la conocemos.

Estos acompañantes planetarios estarían permanentemente bañados por una radiación altamente energética, que los dejaría estériles e inhóspitos.

Planetas invisibles

Los primeros planetas en ser encontrados alrededor de estrellas cercanas no han sido vistos nunca. En su lugar, los astrónomos los han descubierto indirectamente, infiriendo la existencia de un compañero invisible por sus efectos sobre la propia estrella.

Hasta ahora, los astrónomos solamente han revelado planetas enormes que probablemente no albergan vida. Sin embargo, misiones futuras como la Búsqueda de Planetas Terrestres (Terrestrial Planet Finder, o TPF por sus siglas en inglés) y sus antecedentes buscarán evidencia directa de nuevos planetas tan pequeños como la Tierra.

Las dificultades de observar planetas fuera del Sistema Solar provienen de tres hechos básicos: Los planetas no producen luz propia, salvo en su juventud; están a una distancia enorme de nosotros; y están perdidos en el cegador resplandor de sus estrellas centrales.

Por ejemplo, si hubiera un planeta orbitando Próxima Centauri, la estrella más cercana, estaría 7 mil veces más distante que Plutón. Intentar observar este planeta sería como estar en el Distrito federal y buscar una polilla cerca de un foco en Acapulco.

Planeta desconocido

El primer descubrimiento de un planeta en órbita alrededor de una estrella similar al Sol llegó en 1995.

El equipo suizo de Michel Mayor y Didier Queloz de Ginebra, anunció que había encontrado un mundo orbitando rápidamente en una abrasadora cercanía a la estrella 51 Pegasi.

Su planeta tenía por lo menos la mitad de la masa de Júpiter, y como máximo dos veces la misma.

Estos anuncios marcaron el comienzo de una inundación de descubrimientos. Tres meses después, un equipo liderado por Geoffrey W. Marcy y Paul Butler de la Universidad Estatal de San Francisco y de la Universidad de California en Berkeley confirmó el descubrimiento suizo, y reveló dos planetas más.

Hacia fines del siglo 20 se habían descubierto varias docenas de mundos, muchos de ellos como resultado de meses o años de observación sobre las estrellas cercanas.

Muchos, como el compañero de 51 Pegasi, son estrafalarios, con períodos cortos y órbitas excéntricas cercanas a la estrella.

Pero más recientemente, los astrónomos han hallado planetas que se parecen más a los que encontramos en nuestro sistema solar exterior, con órbitas circulares y períodos orbitales más prolongados.

Enciclopedia exoplanetaria

En la incipiente compilación de la enciclopedia galáctica planetaria, los astrónomos llevan registrados hasta el momento 174 sistemas planetarios con 204 planetas, de los cuales se han detectado 21 sistemas planetarios múltiples y la lista crece día con día.

En los próximos 15 años la NASA emprenderá una serie de misiones para encontrar y caracterizar nuevos mundos.

Serán los instrumentos más sensibles jamás construidos, capaces de alcanzar más allá de los límites de nuestro propio sistema solar.

Una de estas misiones lleva por nombre Terrestrial Planet Finder ( TPF , Descubridor de Planetas Terrestres ) y cuyo objetivo será buscar señales de los efectos a gran escala que la vida tendría en la química de un planeta.

Analizando los colores de radiación infrarroja detectada por TPF, los astrónomos pueden buscar gases atmosféricos como el dióxido de carbono, vapor de agua, y el ozono.

Conjuntamente con la temperatura y el radio de los planetas descubiertos, esta información le permitirá a los astrónomos determinar que planetas son habitables, o incluso si están habitados por formas rudimentarias de la vida.

Los mejores candidatos para un estudio más profundo estarían situados en la zona habitable; es decir, la región alrededor de la estrella del sistema donde podemos esperar encontrar agua líquida en la superficie.

Si el planeta está muy caliente, el agua se convierte en vapor y se pierde de la atmósfera. Si el planeta es demasiado frío, el agua se congela.

Cualquiera de estas condiciones haría de un planeta un lugar poco hospitalario para la vida.

La zona habitable para nuestro Sol comienza más allá de Venus y termina antes de Marte.

Los descubrimientos de Terrestrial Planet Finder servirán de guía para una posible posterior misión llamada Life Finder (Descubridor de Vida). Como su predecesor, el Life Finder constaría de muchos de telescopios volando en formación.

Los telescopios combinarían luz infrarroja para producir espectros de alta resolución de las atmósferas de los planetas distantes.

os científicos usarían esta información para buscar con más detalle marcadores de actividad biológica, como variaciones estacionales en los niveles de metano y otros gases, los cambios en la química atmosférica y las variaciones espectrales en la biomasa dominante.

Durante toda nuestra búsqueda de vida tendremos que tener en cuenta la historia de la Tierra, el único prototipo hasta ahora confirmado de un mundo en el que la vida ha emergido.

Las formas de vida más simples existieron aquí mucho antes de que la abundancia de oxígeno apareciera en la atmósfera, lo que a su vez permitió a los organismos multicelulares florecer.

La investigación de astrobiología de la NASA ayudará a ampliar nuestro conocimiento sobre los "signos de vida" que aparecerían en las diferentes etapas en la historia de un planeta, así como signos que aparecerían en una química planetaria que no fuera exactamente igual a la nuestra.

Estas comprensiones nos darán la mejor oportunidad posible de reconocer la vida siempre cuando la encontremos en alguna otra parte.

dm

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