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14/6/16 - DJ:

La frecuencia de lo irrepetible en astronomía

T.E.L: 6 min.

Sobre lo frecuente que son los hechos narrados como irrepetibles.



Muchas veces, cuando se difunden fenómenos astronómicos, como la aparente cercanía en el cielo de dos planetas, se usan formas del lenguaje relacionadas a dotar al fenómeno de una característica "única" que, al mismo tiempo implicaría la "necesidad" de observar en un determinado día y horario un proceso que sería irrepetible.

No es arbitrario señalar que parece existir en la sociedad un valor intrínseco a lo único e irrepetible que, al mismo tiempo, está relacionado al lujo [1], es decir, a aquello que sólo algunos podrán tener/observar, aunque no se trate de objetos materiales, sino de experiencias.

¿Cuánta verdad hay en que esos procesos astronómicos sean realmente únicos e irrepetibles?
Una primera aproximación posible es conceder que, dado que esos procesos están vinculados a la "ubicación" de los objetos, sea en forma aparente en el cielo o de manera objetiva en el espacio, todo proceso es único e irrepetible ya que el espacio-tiempo se expande y la esfera celeste cambia por los movimientos de la Tierra.
Así, en este tipo de fenómenos astronómicos hay tanto de único e irrepetible como en CUALQUIER OTRO proceso social y terrenal. Este momento que el lector usa para leer este texto es único e irrepetible. Nunca más, ni nunca antes, ocurrió esto que le ocurre ahora mismo al lector/a. Y lo mismo podemos decir de cualquier otro proceso que, en última instancia, será siempre y en todos los casos único e irrepetible.

Si TODO es único e irrepetible, entonces la categoría de "lo único e irrepetible" ¿qué valor tiene?
Evidentemente se le da valor a esa categoría porque se supone que ALGO es único e irrepetible y NO TODO. Lo único e irrepetibles es, por tanto, EXCLUSIVO (de allí que no sea un capricho vincularlo con la categoría del lujo).

Sin embargo, algo (sea un individuo, un grupo, un proceso), puede ser único e irrepetible en algunos aspectos y no serlo en otros. Las huellas dactilares en mis manos son únicamente mías, y esto implica que ninguna otra persona tendría la misma "configuración" de huellas. A pesar de esto, los demás seres humanos, al igual que yo, tenemos dos orejas, dos ojos, extremidades, riñones (aunque como los míos no hay)...

Los fenómenos celestes son normales porque son naturales. Algunos son más frecuentes que otros, a pesar de que no sean idénticos. Es decir TODOS son, en algún sentido, irrepetibles y -en otro sentido- no lo son.

Recientemente el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, con motivo de la celebración de su 49 aniversario, invitó a observar la cercanía aparente en el cielo de Marte y Saturno.

No fue proclamado el fenómeno como único (aunque, como ya dijimos, en algún sentido lo es) ya que esta cercanía es frecuente. A veces, en cambio, se difunden esos acercamientos como si fueran irrepetibles en todo sentido, como si no observarlos un determinado día y hora implicara no poder observarlo nunca más, es decir, porque se los considera irrepetibles. [2]. Pero veamos:


Esta es una captura de pantalla del programa de simulación Stellarium para Buenos Aires, el 17 de abril de 2016, cerca de las 23:00 horas. Se nota una cercanía aparente de Marte, Saturno y la estrella más brillante de Escorpio, Antares.
Adelantamos la simulación una semana, al 24 de abril, manteniendo la hora y el lugar. Y vemos esto:



La cercanía aparente es "más o menos" la misma, no es posible distinguir a simple vista y sin instrumentos una notable diferencia, excepto por el acompañamiento de la Luna. Si hubiéramos puesto como fecha de simulación el 23 o 26 de abril, la Luna no habría estado allí, pero sí se mantendría la diferencia entre los demás tres objetos en cuestión. Sólo por esto podríamos decir que esta "configuración" Marte-Saturno-Antares-Luna es menos frecuente que la configuración sin la Luna. Pero...


Volvemos a adelantar la simulación, un mes, al 21 de mayo y vemos una configuración similar a la anterior, aunque no idéntica. La Luna volvió a colocarse entre los planetas, aunque su fase era un poquito diferente.

Aclaración: Las imágenes tienen el color invertido. Lo común es que el cielo aparezca oscuro y las estrellas y planetas brillantes (en blanco). Para este caso decidí que las imágenes tuviesen el fondo claro y las estrellas oscuras, para ser más fáciles de percibir en imágenes estáticas en internet. La fase de la Luna en ambos casos es cercana a la Luna llena.

Por tanto, aquella configuración del 24 de abril no era tan única, en virtud de que casi un mes después se volvió a repetir, no de forma idéntica, pero lo que se observa es casi lo mismo.

Sigamos un poco más: el 30 de mayo, misma hora y lugar.



La Luna no está. La distancia entre planetas aumentó, pero en términos generales podemos decir que siguen muy cercanos uno a otro, de manera similar, pero no idéntica, a la primera imagen, del 17 de abril.

Finalmente, para el 11 de junio, la imagen es esta:


Sin Luna, igualmente el planeta rojo y el gigante gaseoso están, más o menos, a la misma distancia aparente. Si se hubiera difundido que Marte y Saturno estarían increíblemente cerca como un evento único e irrepetible el 17 de abril, ¿habría sido verdad?
Sí, en un sentido: TODO lo que ocurre es único e irrepetible. Pero en otro sentido sería falso.

Stellarium incorpora un complemento para medir distancias angulares. Al usarlo tenemos una medición más objetiva de cuán distantes se encontraban dos objetos en la percepción aparente del cielo: entre abril y mayo: 4 grados, aprox.



Los eclipses son también eventos astronómicos que son normales. ¿Son comunes? Son más comunes que los estallidos de supernova perceptibles a simple vista y menos comunes que la salida o puesta del Sol. Que un proceso sea infrecuente no significa que no volverá a ocurrir o que nunca antes ocurrió, sino sólo que su frecuencia es menor que otros fenómenos. Cuán comunes o no comunes dependerá de con qué lo comparemos.

Y esto, a pesar de que en realidad, todo eclipse es único e irrepetible, como todo lo demás.

La divulgación científica se dirige al público general para suscitar interés, a veces apelando a una espectacularidad innecesaria y falsa. No podemos crear falsas expectativas y tampoco podemos tener un altísimo grado de precisión (innecesaria para los objetivos de divulgación). Con enorme grado de precisión, todo fenómeno es único e irrepetible.

Pero como lo que distingue a esos fenómenos puede ser muy difícil de detectar (a menos que se usen instrumentos de precisión), entonces lo observable es más o menos lo mismo a grandes rasgos. Contar eso como algo irrepetible no deja, entonces, de tener algo de engañoso.

Si entendemos la categoría de lo irrepetible como algo en el único sentido de aquello que no tiene antecedente ni consecuente idénticos y -por tanto- como aquello que tiene frecuencia = 1, entonces, insisto, cada segundo de cada vida es irrepetible. Si por este concepto le damos valor a las cosas y procesos, entonces tiene tanto valor una conjunción como el cambio de luz de un semáforo.

En cambio, si consideramos lo irrepetible como lo poco frecuente (en comparación con otras cosas, con otros marcos de referencia), entonces los procesos serán más o menos repetibles. Lo irrepetible pasa a tener una frecuencia. Lo irrepetible es aquello que se repite. Parece, pero no es, una contradicción. Lo que se repite no es idéntico, exactamente igual en todos sus puntos o sentidos.

Lo irrepetible, entendido como categoría exclusiva, pasa a ser un lujo y, por tanto, innecesario.

La astronomía, en este sentido, ¿es un lujo?
En un sentido histórico, sí lo es. Lo que es posible observar actualmente no era posible de ser visto, detectado, investigado y conocido hace milenios, gracias a la tecnología, especialmente el telescopio y otros instrumentos.
También desde un punto de vista empírico, según ha señalado el físico Nobel Lawrence Krauss [3].

Pero, desgraciadamente, también puede ser un lujo en otro sentido: en que sólo unos pocos tengan acceso al conocimiento producido por los profesionales, sea de manera teórica o de manera práctica. Por eso hace falta achicar brechas, por ejemplo con la divulgación científica, para que el conocimiento no quede exclusivamente en quienes lo producen, sino que se transmita al resto de la sociedad. Para eso se hace astronomía.
Lo espectacular, lo extraordinario de la astronomía es que, siendo pequeños seres vivos en un débil punto pálido en el cosmos, hayamos podido recabar información como la que tenemos actualmente. Es extraordinario que podamos calcular enormes, siderales, astronómicas distancias, inferir los procesos astrofísicos, pronosticar el movimiento regular de los objetos en el cielo. ¿Acaso esto no nos resulta suficiente que intentamos convertir en extraordinario aquello que no lo es?
¿Será que lo espectacular moviliza a la sociedad a leer artículos sensacionalistas en sitios web repletos de avisos comerciales? Si así fuese, entonces lo "extraordinario" se usa como modus operandi ya muy conocido, por su frecuencia...

En definitiva se trata de usar nuestras capacidades cognitivas para distinguir lo que es igual de lo que es diferente. Puede parecer una tarea sencilla, pero evidentemente es astronómicamente difícil.

Fuentes y enlaces relacionados
[1] El lujo de lo irrepetible
http://in-lan.com/reportajes/el-lujo-de-los-irrepetible/

[2] Marte, la Tierra, Saturno y la Luna ofrecerán un espectáculo celestial
http://www.elonce.com/secciones/sociedad/462931-marte-la-tierra-saturno-y-la-luna-ofrecernan-un-espectnaculo-celestial.htm

[3] La muerte de la cosmología
http://www.noticiasdelcosmos.com/2007/05/la-muerte-de-la-cosmologa.html

Sobre las imágenes
Crédito: Stellarium
www.stellarium.org/es/



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