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15/3/11 - DJ:

Cuando no todo tiene que ver con todo

T.E.L: 5 min. 20 seg.


Si las analogías son un fabuloso recurso, también tienen su costado nocivo. ¿Todo tiene que ver con todo? Hmmm, un segundo...
Obra Estamos todos conectados


Un famoso locutor argentino solía decir en sus programas que "Todo tiene que ver con todo". A los lectores les habrá pasado de encontrar relaciones entre cosas supuestamente diferentes, allí donde uno menos lo esperaba.
Por otra parte, desde el punto de vista físico, es posible pensar que la frase es algo más que una analogía. Al fin de cuentas, hay relaciones físicas entre lo que ocurre en el microcosmos, en el mundo subatómico, con lo que ocurre en el macrocosmos, en las grandes estructuras del universo.
La ciencia actual, necesariamente interdisciplinaria, apoya esta idea.
Pero...

Analogías
Fíjese el lector en esta imagen:

Densa red de células nerviosas mielinizadas.
Crédito: Arran Lewis, Wellcome Images[Imagen 1]

Ahora, mire esta otra:

El gráfico representa una porción de la estructura del universo a la que se conoce como "red cósmica". Los grandes filamentos son principalmente materia oscura localizada en el espacio entre galaxias.
Crédito:NASA, ESA, and E. Hallman (University of Colorado, Boulder)[Imagen 2]

¿Ve usted una analogía entre una y otra, a pesar de saber que son dos "cosas" muy distintas?
Hay, quizás, una búsqueda o, en todo caso, una interpretación de las cosas en nuestro cerebro relacionadas quizás con la simetría.
¿Por qué será que nos gusta encontrar simetrías?


Marcus du Sautoy: Simetría, el acertijo de la realidad.
El mundo gira sobre la simetría -- desde el giro de las partículas subatómicas a la vertiginosa belleza de un arabesco. Pero es más complejo de lo que parece a simple vista. Aquí, el matemático de Oxford, Marcus du Sautoy, ofrece un vistazo a los números invisibles que unen todos los objetos simétricos.



Los límites de la analogía
Si queremos, podemos encontrar simetrías en cualquier lado. En la historia de la ciencia hay ideas que parecen bañarlo todo, desde el principio de mínimo esfuerzo a la navaja de Ockham: la Naturaleza parece preferir lo simple y la búsqueda del equilibrio. Incluso en la Teoría del Caos, es posible entrever un orden y una simpleza donde prima facie no parece existir.

En este sentido, las analogías pueden potenciar descubrimientos. Se logra entender aquello por un proceso que busca la simpleza, entonces quizás ocurra algo similar con aquello otro.

La simetría de estructuras son bellas y elegantes, pero no debemos descuidar que lo aparente no siempre es real.
No podemos estudiar una región de formación estelar como si fuera una rosa, ni a las flores de esa clase como si fueran un agrupamiento de gas y polvo, aunque nos resulten parecidas en cierta manera.

Esto parece obvio, pero es exactamente lo que viene ocurriendo estos días, al tratar a la Naturaleza como una conciencia viva y vengadora, que actúa simétricamente al comportamiento humano. NO hay tal simetría. Actuar, reaccionar, responder, son términos que a veces se aplican a la Naturaleza, pero alejados del significado que les damos a esos verbos cuando nos referimos a conductas humanas. NO hay simetría porque la Naturaleza no actúa con intenciones.

Más allá de las barreras de la mente (sin que se nos caiga el cerebro)
Todd Siler es licenciado en artes y ciencias visuales del MIT. Su libro, "Más allá de las fronteras de la mente"[1] establece, en sus 343 páginas de la traducción al español, un conjunto de analogías de todo tipo. En la introducción, Siler dice:
"Los mensajes de este libro son básicos. El universo nos imparte sus procesos creadores. Nosotros por nuestra parte impartimos nuestros procesos creadores a las cosas que creamos. Nuestras creaciones revelan de modo directo la naturaleza de nuestras mentes, e indirectamente la del universo".

Pero más adelante, advierte: "Este libro es alegórico en muchos aspectos. Aunque se presentan numerosas conexiones literales, le pido al lector que las indague como ideas".

A pesar de esto, hay personas que interpretan ese texto como literal. El libro busca analogías, metaforaciones según el autor, entre los elementos del micro y macro cosmos, entre el cerebro y el universo.

El gran Carl Sagan escribió "La conexión cósmica".[2] De alguna manera, allí también se establece una relación entre los diferentes componentes del todo, aquí en la Tierra, en el sistema solar y más allá de la galaxia.
Hay enormes distancias entre las relaciones establecidas en ese y otros libros de Sagan y las establecidas por Siler en su libro. Sin embargo, de fondo, existe esta idea de que "estamos todos conectados". Los postulados más modernos de la ecología y el cuidado del medio ambiente apuntan a lo mismo. Sagan decía que estamos hechos de materia estelar. Neil deGrasse Tyson señala que somos polvo de estrellas. Y se da cuenta que hay un parentesco entre esta idea y otras...

Video: Neil deGrasse Tyson - El Universo está en Nosotros

http://www.youtube.com/watch?v=HAGcwHRYzsI
Nota: si no se visualiza el subtitulado, pulse el botón "cc".


Pero en este embrollo de cosas desiguales, encontramos corrientes de ideas que abrazan las analogías de modo literal. Como si el giro de una moneda incidiera en la manera en que rota la superficie solar...

¿Cuál es el problema?
El problema no es que la gente piense de un modo específico, sino la confusión que se ve favorecida por el reduccionismo de pensar que el que "estamos todos conectados" es literal, incluso reversible.

Si el cambio climático y el calentamiento global poseen alguna causa antrópica, no significa que todo lo que le ocurra a la Naturaleza es producto del accionar del ser humano.

Si escribo esto no fue sólo por haber escuchado el viernes a un locutor en el canal C5N decir que la Tierra se está vengando del ser humano. A favor de ese profesional (a quien respeto) hay que señalar que rápidamente se detuvo y se desdijo. Pero luego en otros canales, en radios sobre todo, se escupen estas ideas sin marcha atrás. Por suerte hay oyentes y televidentes sensatos, pero lo increíble, es que a veces parecen pocos.

La idea general que parecen imbuir a unos cuantos es que todos estamos relacionados por una conciencia inmaterial que nos conecta. Es un postulado no científico, a pesar de lo cual intenta explicar cómo y por qué ocurren las cosas.
Hay además una clase de esperanza perturbadora, de que se acerca el final de algo, un final destructivo, cual arca de Noé.
La Tierra se partirá, los cielos serán de fuego, los sondas espaciales tendrán un comportamiento anómalo, surgirá un nuevo orden...

Lo raro, lo triste, es no advertir que si todo tiene que ver con todo, entonces nuestro futuro es producto de nuestro presente. El ser humano no provoca los sismos, pero sí la confusión y la estupidez. Cuando los líderes de opinión generan esta falsa expectativa de que se vendrá una nueva era, deberían hacerse cargo de las consecuencias que eso implicará cuando no llegue.

Si queremos un nuevo orden, no tenemos que esperar a ninguna alineación planetaria, a ningún suceso extra-ordinario. Tenemos que empezar a mirarnos en el espejo, a mirar a los demás. Las intenciones son humanas. Algunos de quienes hoy pregonan que estamos todos conectados son los mismos que hace algunos meses, dados los problemas de tomas de tierras en Buenos Aires, pedían cerrar las fronteras y echar a los inmigrantes...

Video: Estamos todos conectados

http://www.youtube.com/watch?v=61sTgu8DVck


Abrir la mente a ideas nuevas es auspicioso. Establecer diferentes conexiones metafóricas entre elementos disímiles fomenta la imaginación y la creatividad humanas, que son maravillosas e incluso pueden potenciar descubrimientos. Y, sin dudas, la idea de que estamos todos conectados es verdadera en cierto nivel y muy...inspiradora, motivante.
También es trágica porque cuando pensamos un poquito, yo tengo para comer y alguien -a quien supuestamente estoy conectado- no tiene nada. Y parte de la conducta humana no resulta beneficiosa ni para nosotros mismos ni para el medio ambiente.
No hay que perder ni la conciencia social ni la motivación generadas por la idea de que estamos todos relacionados. Pero tampoco el cerebro.
Cuando comenzamos a confundir realidad con ficción, cuando las consecuencias son vistas como causas, sin explicaciones racionales, entonces el cerebro se nos está escapando más allá de las barreras del cráneo.

Fuentes y links relacionados



Sobre las imágenes



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3 comentarios:

  1. Excelente artículo, pienso lo mismo, pero lo ejemplificaste perfectamente. ¡Muchas gracias!

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  2. Gracias por elegir mi obra para ilustrar tu post.

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  3. Coincido totalmente. Hay una falta de discernimiento entre en lenguáje figurativo y el lenguaje literal que roza lo empírico.
    Cuando ciertos hechos no tiene sujetos humanos bien definidos, se trata de "humanizar"- en este caso- a la misma naturaleza.
    Me permito una disgresión, pero que creo atinada: esto de darle intencionalidades humanas a cosas abstractas (naturaleza , crisis, mercados financieros) también es utilizado mucho para ocultar o verdaderos responsables (de crisis, de mercados), o simplemente para darle un tremendismo cuasi religioso a la "nota de color" que para ellos es el sismo de Japón. Sino miremos a Guillermo Lobo (a mi gusto un pésimo periodista científico) que parecía saber más sobre Apocalipsis en vez de tener una mirada mirada más rigurosa de semenjante hecho.

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