T.E.L: 4 min.
Sobre el porvenir de la Luna y el presente del blog.
La Cumbre multidisciplinaria sobre el Patrimonio Espacial debatió sobre la preservación del legado de la humanidad en el espacio.
Desde 1959 cuando Luna 2 se convirtió en el primer objeto hecho por el ser humano en alcanzar la superficie de la Luna, más de 100 misiones han volado de la Tierra hacia nuestro vecino más cercano.
En las décadas transcurridas desde entonces, hemos dejado huellas —tanto literal como figuradamente— por toda la Luna. Hoy en día, hay más de 100 toneladas métricas de material fabricado por el hombre sobre la superficie lunar: desde cámaras y sensores avanzados hasta desechos humanos. Pero eso no es nada comparado con lo que está por venir. La NASA predice que la próxima década verá más de 100 nuevas misiones lunares, igualando o superando todas las misiones realizadas anteriormente. Esto plantea una pregunta crucial sobre todo lo que ya está allí: ¿cómo protegemos esa historia? Un nuevo artículo de Teasel Muir-Harmony, curadora del Departamento de Historia Espacial del Smithsonian, y Todd Mosher, investigador residente de la Universidad de Colorado en Boulder, informa sobre una cumbre del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian y el Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica sobre el Patrimonio del Espacio Exterior que profundiza en los obstáculos legales, científicos y de ingeniería para la preservación de estos sitios históricos.
Actualmente no existe una ley internacional sobre patrimonio que se aplique a los sitios históricos o futuros en la Luna. En 1967, el Tratado del Espacio Ultraterrestre estableció que las partes del Tratado conservaban la jurisdicción sobre el material que enviaban al espacio. Además, dispuso que los actores espaciales debían evitar interferencias perjudiciales y realizar sus actividades teniendo debidamente en cuenta los intereses correspondientes de todos los demás Estados. Sin embargo, estas disposiciones no impiden las visitas, la recuperación de material ni la alteración de los paisajes culturales. Si bien estos principios se aplican a la jurisdicción nacional sobre el hardware en el espacio ultraterrestre, persisten numerosas preguntas sobre el tratamiento de los sitios históricos y futuros del patrimonio: ¿Cómo debe determinarse la importancia histórica? ¿Importancia para quién? Más allá de la representación nacional, ¿quiénes específicamente deberían tener voz en estos debates? ¿Qué información científica podría obtenerse visitando estos sitios? ¿Qué se podría aprender al traer objetos de vuelta a la Tierra y qué datos científicos podrían perderse? ¿Es posible establecer normas internacionales para los objetos del patrimonio lunar? De ser así, ¿cuál es el mejor enfoque? ¿Cómo deben tenerse en cuenta las generaciones futuras en estas decisiones? ¿Cómo debemos equilibrar (1) el valor científico, (2) el valor de ingeniería y (3) el valor cultural y simbólico al determinar cómo tratar el patrimonio del espacio exterior?
En 2020, Estados Unidos y siete miembros fundadores firmaron los Acuerdos de Artemisa, un conjunto de principios y directrices no vinculantes para la exploración espacial. Los Acuerdos incluyen un principio específico para la protección del patrimonio espacial. En él se afirma: «El patrimonio espacial es nuestro patrimonio común. Los firmantes de los Acuerdos de Artemisa se comprometen a preservar los lugares de aterrizaje, artefactos, naves espaciales y demás evidencias de actividad en cuerpos celestes de importancia histórica, tanto para misiones humanas como robóticas, y a contribuir a los esfuerzos multilaterales para el desarrollo de prácticas y normas internacionales aplicables». En febrero de 2025, 53 naciones habían firmado los Acuerdos. Sin embargo, como señalan Jinyuan Su y Jinxuan Li-, expertos en derecho espacial de la Universidad de Wuhan en China- los Acuerdos «adolecen de una falta de consulta internacional», en particular la participación de China y Rusia, dos de las principales potencias espaciales. Además, si bien los Acuerdos de Artemisa se comprometen a preservar el patrimonio espacial, aún no se ha definido qué significará esto en la práctica.
TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA
No será la primera vez que la sociedad repita errores, a pesar de lo cual, con cierta ingenuidad, pienso que es posible evitar problemas ya conocidos. La Luna será usada para instalar bases, extraer materiales, lo que además generará consecuencias ambientales. Si hoy, aquí, nos peleamos con armas por un pedacito de Tierra, ¿qué harán los que tienen la cabeza en la Luna? Ø
ACTUALIDAD DEL BLOG
Desde hace unos meses, estoy internado en una clínica de cuidados paliativos por EPOC severo. Básicamente, me quedo sin aire con mucha facilidad. No tiene cura. Eso explica la falta de publicaciones, pero me estoy sintiendo mejor y los facultativos consideran importante realizar actividades recreativas porque estar postrado todo el día durante meses no es muy bueno que digamos. Por tanto, esta publicación es signo de un avance, pero no voy a poder retomar la frecuencia de posteo anterior.
En estos meses estuve en Sanatorio Finoquietto y ahora en Clínica de Cuidados Paliativos Baires. Agradezco al personal de ambos lugares por su atención, especialmente enfermería.
Fuentes y enlaces relacionados
Teasel Muir-Harmony, Todd Mosher,
Multiple aspects of preserving lunar space heritage,
Acta Astronautica,
Volume 240,2026, Pages 147-154,ISSN 0094-5765,
https://doi.org/10.1016/j.actaastro.2025.11.077.
NASA ARTEMIS ACCORDS
The Moon's Going To Get Crowded - We Should Protect Our Heritage On It While We Still Can
Outer Space Heritage Summit OLD
Teasel Muir-Harmony
Credit - NASA / JPL-Caltech



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