Con las imágenes de rayos-X más profundas a la fecha, los astrónomos encontraron la primera evidencia directa de que los masivos agujeros negros eran comunes en el universo temprano. El hallazgo realizado con el Observatorio Chandra muestra que agujeros negros muy jóvenes crecieron más agresivamente de lo previamente pensado, en tándem con el crecimiento de las galaxias que los hospedaban.