miércoles 14 de mayo de 2008

Descubren la supernova más reciente

La más reciente supernova en nuestra Galaxia ha sido descubierta al rastrear la rápida expansión de sus restos. Este resultado tiene implicaciones en el entendimiento de la frecuencia de estos eventos en la Vía Láctea.
Remanente de supernova G1.9+0.3

El descubrimiento provino de estudios realizados con el Very Large Array (VLA) de NRAO y el Observatorio de Rayos-X Chandra.
La supernova ocurrió hace unos 140 años. Anteriormente, la última supernova conocida ocurrió hacia el 1680, basados en estudios de la expansión de su remanente Cassiopeia A.

La reciente explosión supernova no fue vista en luz óptica en su momento porque ocurrió cerca del centro de la Galaxia y está embebida en un denso camplo de gas y polvo. Sin embargo, la remanente de supernova generada por la explosión, G1.9+0.3, es ahora vista en imágenes de radio y rayos-X.

"Podemos ver algunas explosiones de supernova con telescopios ópticos a través de la mitad del Universo, pero cuando están en esta oscuridad podemos perdernos de verla en nuestro patio trasero", dice Stephen Reynolds de la Universidad de Carolina del Norte, quien lideró el estudio del Observatorio de rayos-X Chandra. "Afortunadamente, la expansiva nube de gas de la explosión brilla en ondas de radio y rayos-X por cientos de años. Los telescopios de rayos-X y los radiotelescopios pueden ver a través de toda esa oscuridad y mostrarnos lo que nos estábamos perdiendo".

Los astrónomos observan regularmente supernovas en otras galaxias como la nuestra, y basados en esas tasas, estiman que cerca de tres deberían explotar cada siglo en nuestra Vía Láctea, aunque estas estimaciones tienen grandes márgenes de error.

"Si la tasa de estimación de supernovas son correctas, debería haber remanentes de cerca de 10 explosiones supernova que son más jóvenes que Cassiopeia A", explica David Green, de la Universidad de Cambridge, quien lideró el estudio de VLA.

El rastreo de esta fuente comenzó en 1985 cuando los astrónomos, liderados por Green, usaron el VLA para identificar a G1.9+0.3 como una remanente de supernova cerca del centro galáctico. Basados en su pequeño tamaño, se pensó que era el resultante de una supernova que explotó hace 400 a 1000 años.

Veinte años después, Observaciones de Chandra de este objeto, revelaron que la remanente se expandió sorprendentemente en gran cantidad, cerca de 16% desde 1985. Esto indica que la remanente es mucho más joven que lo previamente pensado.

Expansión de la remante de supernova G1.9+0.3 desde 1985

La joven edad fue confirmada cuando nuevas observaciones de radio de VLA fueron hechas en las últimas semanas. Esto permitió inferir que el evento es de unos 140 años, convirtiéndola en la más joven en nuestra Galaxia. Esto significa que habría ocurrido hacia 1868. (Einstein tendría 11 años

Localización en la Vía Láctea de otros eventos históricos de Supernova
Localización en la Vía Láctea de otros eventos históricos de Supernova, entre las que se pueden destacar SN 1604 o SN de Kepler, SN 1572 o Nova Tycho

Encontrar una supernova así, oscura y reciente es un primer paso vital para estimar mejor la tasa de supernovas en nuestra Vía Láctea. Conocer esta tasa es importante porque las supernovas calientan y redistribuyen grandes cantidades de gas, surten de muchos elementos pesados a su entorno y pueden disparar la formación de nuevas estrellas, cerrando el ciclo de nacimiento y muerte estelar. La explosión podría haber dejado, además de la remante, una estrella de neutrones central o un agujero negro.

G1.9+0.3 es de considerable interés también por otras razones. La alta velocidad de expansión y las extremas partículas de energía que ha venido generando no tienen precedentes y deberían estimular estudios más profundos de este objeto con Chandra y el VLA.
Se conoce la distancia a la remanente. Y la cantidad de polvo y gas entre nosotros y la remanente puede ser medido y comparado con los mapas de la galaxia. Al combinar la distancia con la expansión medida se puede obtener una velocidad para el gas: 14.000 km/s! o 5% de la velocidad de la luz. La cantidad de energía liberada en una supernova es verdaderamente increíble.

"Ningún otro objeto en la Galaxia tiene propiedades como esta. Encontrar este objeto es extremadamente importante para aprender más acerca de cómo algunas estrellas explotan y qué ocurre luego de su muerte", añade Reynolds.

Estos resultados aparecerán en The Astrophysical Journal Letters.



Links relacionadosFuentes y links relacionados


NASA:Discovery of Most Recent Supernova in Our Galaxy

Chandra:Discovery of Most Recent Supernova in Our Galaxy


Crédito imágenesSobre las imágenes


Crédito: X-ray (NASA/CXC/NCSU/S.Reynolds et al.); Radio (NSF/NRAO/VLA/Cambridge/D.Green et al.); Infrared (2MASS/UMass/IPAC-Caltech/NASA/NSF/CfA/E.Bressert)

Localización en la Vía Láctea de otros eventos históricos de Supernova
Impresión artística que muestra una visión de la vía Láctea. La posición del Sol y de las posiciones aproximadas y los nombres de supernovas históricas.
Notar que G1.9+0.3 es el único objeto econtrado en el bulbo de la galaxia.
Crédito:NASA/CXC/M.Weiss





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lunes 12 de mayo de 2008

Un termómetro para el Universo distante

Primera medida precisa de la temperatura de radiación de fondo del Universo distante.
Los astrónomos usaron el VLT de ESO para detectar por primera vez en el ultravioleta la molécula de monóxido de carbono en una galaxia a casi 11 mil millones de años luz. Esta detección les permite obtener la medición más precisa de la temperatura cósmica a esa época remota.
ESO PR Photo 13a/08

El equipo de astrónomos apuntó el espectógrafo UVES del Very Large Telescope (VLT) de la Organización Europea para la Investigación en el Hemisferio Sur (ESO) por más de 8 horas a una bien escondida galaxia cuya luz tardó 11 mil millones de años en llegar a nosotros, eso es casi 80% de la edad del Universo.

La única forma de ver esta galaxia es por la impresión de su gas que deja en el espectro de un cuásar aún más lejano. "Los cuásares son usados aquí sólo como balizas en el Universo muy distante. Las nubes de gas interestelar en las galaxias, localizadas entre los cuásares y nosotros en la misma línea de visión, absorben partes de la luz emitida por los cuásares. El espectro resultante presenta consecuentemente "valles" oscuros que pueden ser atribuidos a elementos bien conocidos y posibles moléculas", explica Raghunathan Srianand, quien lideró al equipo en las observaciones.

Gracias al poder del VLT y una cuidadosa selección del objetivo -seleccionado entre casi diez mil cuásares- el equipo fue capas de descubrir la presencia de hidrógeno normal e Hidrógeno molecular deuterado (H2, HD) y moléculas de monóxido de carbono (CO) en el medio interestelar de esta remota galaxia. "Esta es la primera vez que estas tres moléculas han sido detectadas en absorción en frente de un cuásar, una detección que ha permanecido elusiva por más de un cuarto de siglo", dice Cédric Ledoux (ESO), miembro del equipo.

El mismo equipo ha roto el récord para la detección más distante de hidrógeno molecular en una galaxia que vemos tal como era cuando el Universo tenía menos de 1.5 mil millones de años.

El gas interestelar es el reservorio del cual se forman las estrellas y como tal es un componente importante de las galaxias. Es más, como la formación y el estado de las moléculas son muy sensibles a las condiciones físicas del gas, que a su vez depende de la tasa a la que se forman las estrellas, el detallado estudio de la química del medio interestelar es una herramienta importante para entender cómo se forman las galaxias.

Basados en su observaciones, los astrónomos mostraron que las condiciones físicas predominantes en el gas interestelar en esta remota galaxia son similares a lo que es visto en nuestra galaxia Vía Láctea.

Pero lo que es más importante, el equipo fue capaz de medir con la mejor precisión a la fecha, la temperatura de la radiación de fondo cósmica en el Universo remoto. [1] "A diferencia de otros métodos, medir la temperatura de fondo cósmica usando la molécula de CO involucra muy pocas suposiciones", declara el coautor Pasquier Noterdaeme.

Si el Universo se formó en un "Big Bang", como la mayoría de los astrofísicos infieren, el fulgor de esta bola de fuego primigenia debió de ser mucho más caliente en el pasado. Eso es exactamente lo que se encontró en las nuevas mediciones. "Dada la actual medida de temperatura de 2.725 K, uno esperaría que la temperatura 11 mil millones de años atrás fuera de unos 9.3K", dice el coautor Patrick Petitjean. "Nuestro conjunto de observaciones nos permite deducir una temperatura de 9.15K más o menos 0.7K, en excelente acuerdo con la teoría".

"Creemos que nuestro análisis es pionero en estudios de química interestelar con un gran corrimiento al rojo y demuestra que es posible, junto con la detección de otras moléculas como HD o CH, usar la química interestelar para abordar importantes asuntos cosmológicos", añade Srianand.

Los resultados han sido presentados en una carta al Editor en Astronomy and Astrophysics.



Links relacionadosFuentes y links relacionados

ESO:A Molecular Thermometer for the Distant Universe

First detection of CO in a high-redshift damped Lyman-alpha system
R. Srianand, P. Noterdaeme, C. Ledoux, P. Petitjean
A&A 482, L39-L42 (2008)
DOI: 10.1051/0004-6361:200809727

[1] Una de las fundamentales predicciones de la teoría del Big Bang Caliente para la creación del Universo es la existencia de la Radiación de Fondo de microondas. Esta radiación fue descubierta en 1964 por Arno Penzias y Robert Wilson, quienes posteriormente fueron galardonados con el Premio Nobel en 1978. Mediciones de precisión realizadas con los satélites COBE y WMAP mostraron que esta antigua radiación llena el Universo con una temperatura promedio actual de 2.725 grados Kelvin o lo que es lo mismo -270,4º Celsius. Una particular predicción de la teoría es que el Universo se enfría al expandirse, o viéndolo al revés, aumenta si nos retrotraemos. Para esto se tiene en cuenta la expansión del Universo (1+corrimiento al rojo). Dado el corrimiento al rojo de la galaxia del estudio (2.41837), uno esperaría una temperatura de 2.725x(1+2.41837)=9.315º Kelvin o -263.835º Celsius.

Crédito imágenesSobre las imágenes

ESO PR Photo 13a/08
Finding well-hidden galaxies
En esta representación esquemática, el VLT observa (D) las características asociadas con tres sistemas, localizados a diferentes distancias (A, B y C) y cuya luz es así corrida por diferentes cantidades. El cuásar, que actúa como baliza, es el brillante objeto a la izquierda de la imagen.







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viernes 9 de mayo de 2008

Las Galaxias Antennae más cerquita

Galaxias Antennae
Una nueva investigación sobre las Galaxias Antennae muestra que este par interactuante de galaxias está de hecho mucho más cerca de lo previamente pensado: 45 millones de años luz.

Las Galaxias Antennae están entre las más cercanas galaxias conocidas en proceso de fusión. Las dos galaxias, conocidas como NGC 4038 y NGC 4039, comenzaron su interacción unos pocos cientos de millones de años atrás, creando una de las visiones más impresionantes en el cielo nocturno. Están consideradas por los científicos como un sistema arquetípico de galaxias en fusión y son usadas como un estándar contra el cual validar teorías acerca de la evolución galáctica.

Un equipo internacional de científicos liderado por Ivo Saviane de ESO, el Observatorio Europeo del Sur, usó la cámara avanzada para sondeos y la cámara de amplio campo planetario 2 del Telescopio Espacial Hubble para observar estrellas individuales sembradas por la colosa colisión cósmica en las galaxias. Y llegaron a una interesante y sorprendente conclusión. Al medir los colores y brillo de las estrellas gigantes rojas en el sistema, los científicos encontraron que estas dos galaxias están más cerca de lo previamente pensado: 45 millones de años luz en vez de 65 millones de años luz.

El equipo apuntó a una región en las relativamente tranquilas regiones exteriores en la cola de mareas del sur, lejos de las activas regiones centrales. Esta cola consiste en material sacado de las galaxias principales al colisionar. Los científicos necesitaban observar regiones con viejas estrellas gigantes rojas para derivar una distancia precisa. Las gigantes rojas son conocidas por alcanzar un brillo estándar, que puede ser usado para inferir su distancia. El método es conocido como la cumbre de la rama gigante roja (tip of the red giant branch o TRGB).

La proximidad del sistema significa que es la fusión de galaxias mejor estudiada en el cielo, con una riqueza de datos observacionales a ser comparados con las predicciones de los modelos teóricos. Savianne dice :"Todo modelo aspirante para la evolución galáctica debe ser capaz de tener en cuenta las características observadas de las Galaxias Antennae, así como un respetable modelo estelar debe ser capaz de concordar con las propiedades observadas del Sol. Modelos precisos requieren los correctos parámetros de fusión y de éstos, la distancia es la más esencial".

La previa distancia canónica a las Galaxias Antennae era de 65 millones de años luz aunque valores tan altos como 100 millones de años luz han sido usados. Nuestro Sol está a sólo 8 minutos de distancia de nosotros, por lo que las Galaxias Antennae podrían parecer bastante lejanas, pero si consideramos que ya conocemos de galaxias que están a más de 10 mil millones de años luz de distancia, las Antennae son realmente nuestras vecinas.

Las Galaxias Antennae
La imagen de la izquierda fue tomada por Robert Gendler y muestra las dos galaxias en fusión y sus impresionantes colas.
La imagen de Hubble, a la derecha, muestra una porción de la cola sur. Los componentes visibles más importantes consisten en jóvenes estrellas azules recientemente formadas y muchas galaxias de fondo rojas pueden ser vistas también. La región está llena de miles de estrellas rojas difusas, sólo visibles al aumentar la imagen.


La distancia anterior requería que los astrónomos invocaran algunas características físicas excepcionales para dar cuenta del espectacular sistema: tasas muy altas de formación de estrellas, cúmulos estelares supermasivos, ultraluminosas fuentes de rayos-X, etc. La nueva y menor distancia hace que el sistem sea menos extremo en términos de la física necesaria para explicar los fenómenos observados. Por ejemplo, con la menor distancia, su radiación infrarroja es ahora la esperada para un evento de fusión "estándar", en vez de una galaxia ultraluminosa infrarroja. El tamaño de los cúmulos estelares formados como consecuencia de la fusión, ahora concuerda con aquellos cúmulos creados en otras fusiones en vez de ser 1.5 veces más grande.

Las Galaxias Antennae son llamadas así por las dos largas colas de estrellas, gas y polvo que parecen las antenas de un insecto. Estas "antenas" son un resultado físico de la colisión entre dos galaxias.
Estudiar sus propiedades nos da una vista previa de lo que podría pasar cuando nuestra Vía Láctea colisione con la vecina galaxia Andrómeda dentro de varios miles de millones de años. Aunque las fusiones galácticas actualmente no son muy comunes, se cree que en el pasado fueron un importante canal para la evolución de las galaxias. Por lo que entender la física de las fusiones es una tarea muy importante para los astrofísicos.

El sistema está localizado en la constelación Corvus, el cuervo.

Los hallazgos aparecieron en la edición de mayo de The Astrophysical Journal.



Links relacionadosFuentes y links relacionados


SpaceTelescope:The Antennae Galaxies move closer


A New Red Giant–based Distance Modulus of 13.3 Mpc to the Antennae Galaxies and Its Consequences
Ivo Saviane
The Astrophysical Journal, 678:179–186, 2008 May 1
DOI: 10.1086/533408

Crédito imágenesSobre las imágenes


La primera imagen pertenece a la galería de HubbleSite
Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA)-ESA/Hubble Collaboration

La segunda imagen es de SpaceTelescope:
Crédito:NASA, ESA & Ivo Saviane (European Southern Observatory)/Robert Gendler







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Planetas por docenas

El proyecto MARVELS de la NASA buscará exoplanetas del tamaño de Júpiter alrededor de 6.000 estrellas, no sólo para aumentar el catálogo de increíbles mundos, sino para mejorar el conocimiento sobre cómo se forman y evolucionan los planetas.
Ilustración de planetas orbitando una estrella por T. Riecken

Usted sabe los planetas de nuestro sistema solar, cada uno un mundo único con su propia apariencia, tamaño y química. Marte con sus rojas arenas, Venus, un mundo ardiente envuelto en espesas nubes de ácido sulfúrico, Urano, de costado y con sus extraños anillos verticales. La variedad es impresionante.
Ahora imagine que la variedad debe existir en cientos de sistemas solares. Debe haber mundos allí fuera que hagan que Venus parezca hospitalario y Urano verdaderamente derecho. Sólo 20 años atrás, los astrónomos estaban inseguros si alguno de esos mundos existían más allá de nuestro sistema solar. En la actualidad, han encontrado más de 280 de ellos, cada uno con su "personalidad" planetaria, cada uno un ejemplo fascinante de lo que un mundo puede ser.

Pero el apogeo de los descubrimientos planetarios está sólo comenzando. Este año, los astrónomos comenzarán una búsqueda masiva de nuevos planetas al observar cerca de 11.000 estrellas cercanas a lo largo de 6 años. Este número empequeñece a las cerca de 3.000 estrellas que los astrónomos han buscado hasta la fecha por la presencia de planetas. Los científicos estiman que el proyecto de la NASA llamado MARVELS encontrará al menos 150 nuevos planetas y quizás muchos más.
MARVELS es acrónimo de Multi-object Apache Point Observatory Radial Velocity Exoplanet Large-area Survey y además, en inglés, "Marvels" significa "Maravillas".

"Estamos buscando en particular planetas gigantes como Júpiter" dice Jian Ge, principal investigador de MARVELS y un astrónomo de la Universidad de Florida. Ge compara a los grandes planetas a "balizas de un faro" señalando la presencia de sistemas solares enteros. "Una vez que encontramos un gran planeta alrededor de una estrella, sabemos que planetas más pequeños podrían estar allí también".

MARVELS hará mucho más que sólo catalogar unos pocos cientos de planetas más. Al sondear los planetas tipo Júpiter alrededor de un gran número de estrellas, MARVELS apunta a dar a los astrónomos los datos que necesitan para chequear teorías competidoras de cómo los sistemas planetarios se forman y evolucionan.

Para observar a tantas estrellas, MARVELS usará un telescopio que puede ver separadamente 60 estrellas al mismo tiempo, y este número finalmente se incrementará a 120. El telescopio SDSS del Observatorio Apache Point en las montañas de Sacramento, Nuevo México, tiene un espejo primario de 2.5 metros y un amplio campo de visión que cubre 7 grados cuadrados del cielo - un área 35 veces mayor que la Luna.

Observatorio Apache Point

Un conjunto de 60 cables de fibra óptica llevarán la luz del plano focal del telescopio a los interferómetros altamente sensitivos. Estos instrumentos pueden detectar muy pequeños cambios en la frecuencia de la luz de una estrella.
¿Cómo ayuda esto a buscar planetas? Ge explica: Cuando una estrella es tironeada por la gravedad de un planeta que la orbita, la luz de la estrella se desplaza en frecuencia, el llamado Efecto Doppler. La poderosa gravedad de los planetas del tamaño de Júpiter ejerce un poderoso tirón en la estrella huésped, haciéndolos relativamente fácil de encontrar usando este método.

Si Ge y sus colegas ven la frecuencia de una estrella incrementarse y decrementarse lentamente en un ciclo repetitivo durante los días, semanas o meses, es una buena apuesta que hay allí un planeta.

¿Qué tipo de estrellas tienen planetas gaseosos gigantes orbitándolas?
Una teoría de cómo se forman estos planetas, predice que las estrellas ricas en elementos pesados como el silicio, oxígeno y niquel deberían ser más probable que tengan planetas gigantes. Imagine un disco de formación planetaria alrededor de una estrella semejante: el disco, como la estrella misma, sería rico en elementos pesados. Esos elementos formarían trozos de roca en el disco y esos trozos colisionarían y fusionarían para crear "semillas planetarias" con la suficiente gravedad para reunir gas alrededor y crecer hasta ser gigantes.
Por lo que si MARVELS encuentra más planetas gaseosos gigantes alrededor de estrellas que tengan elementos pesados, el sondeo estaría apoyando esa teoría.

Pero algunos gigantes gaseosos podrían no necesitar esos elementos pesados para formarse. Otra teoría sugiere que los planetas tipo Júpiter pueden surgir simplemente por una alteración en el disco formador de planetas comience el colapso gravitacional de una región de gas y polvo, sin semillas requeridas.

Al examinar un gran número de estrellas MARVELS podría ser capaz de distinguir entre estas dos ideas.

Los datos ayudarán también a hechar luz sobre otras cuestiones acerca de la formación de planetas, como el saber con qué frecuencia las órbitas de los gigantes gaseosos migran más cerca de sus estrellas, y cómo los planetas, a veces, terminan con órbitas muy excéntricas en vez de casi circulares predichas por la teoría. Los datos podrían dar pistas sobre las condiciones más favorables para la creación de planetas, conocimiento que podría guiar futuras y detalladas observaciones individuales de estrellas.

Los planetas que conocemos podrían ser sólo una pista de las maravillas que nos esperan allí afuera.




Links relacionadosFuentes y links relacionados


Science@NASA: Planets by the Dozen por Dr. Tony Phillips.

Exoplanet Tracker

Crédito imágenesSobre las imágenes


Crédito:NASA






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miércoles 7 de mayo de 2008

Adiós a Raúl Colomb

El 4 de mayo falleció quien fuera director del Instituto Argentino de Radioastronomía entre otros muchos y prestigiosos cargos.
Fernando Raúl Colomb con Carl Sagan. Crédito:Guillermo Lemarchand

Graduado en física en la Universidad de Buenos Aires y doctorado en la Universidad Nacional de La Plata, fue uno de los miembros fundadores del Instituto Argentino de Radioastronomía. Fue miembro del CONICET, Presidente de la Asociación Argentina de Astronomía (1978-1981), Presidente del Directorio del Complejo Astronómico "El Leoncito", Presidente de la comisión 51 de la Unión Internacional de Astronomía: Bioastronomía (1994-1997), Miembro del Directorio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales e investigador principal de las misiones satelitaes SAC-C y SAC-D/Aquarius.

Según recuerda el Dr. Guillermo Lemarchand, en el obituario enviado a The Planetary Society, ellos iniciaron las primeras observaciones SETI usando uno de las dos antenas de 30-m del IAR. En 1989, como director del IAR firmó un acuerdo con The Planetary Society que les permitió enviar a dos ingenieros argentinos a la Universidad de Harvard para duplicar el sistema META de Paul Horowitz. En 1990 realizaron el primer sondeo de todo el cielo del hemisferio sur con 0.05 Hz de resolución. Fue un miembro activo de búsqueda SETI hasta 1994 cuando dejó el IAR para trabajar a tiempo completo en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

Su esposa, tres hijos, familia y cientos de colegas lo extrañarán mucho.


Links relacionadosFuentes y links relacionados


The Planetary Society:In Memoriam: Fernando “Raúl” Colomb

La Nación:Falleció Raúl Colomb, pionero del espacio

Argentina en el proyecto SETI

The Planetary Society:SETI Sur

La Argentina escucha al cosmos

Crédito imágenesSobre las imágenes

Fernando "Raúl" Colomb con Carl Sagan
Esta imagen, con un mapa de Sudamérica dtrás, fue tomada durante la conferencia SETI de la Sociedad Planetaria en Toronto, octubre 1988.
Crédito: Guillermo Lemarchand






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Una súper erupción solar

5 de diciembre de 2006 por el instrumento de rayos-X a bordo del satélite GOES-13
A las 11:18 AM en una mañana despejada de jueves, 1 de septiembre de 1859, Richard Carrington de 33 años de edad, ampliamente reconocido como uno de los principales astrónomos solares de Inglaterra, estaba en su observatorio. Como cada día soleado, su telescopio estaba proyectano una imagen de 11 pulgadas de ancho del Sol en una pantalla y Carrington hábilmente dibujó la mancha solar que vio.

En esa mañana, estaba capturando el parecido de un enorme grupo de manchas solares. De pronto, ante sus ojos, dos brillantes gotas de cegadora luz blanca aparecieron sobre las manchas, intensificaron rápidamente y se convirtieron en forma de riñón.
Dándose cuenta que estaba atestiguando algo sin precedentes y "siendo de alguna manera agitado por la sorpresa", Carrington escribió después, "Corrí precipitadamente a llamar a alguien que presencie la exhibición conmigo. Al volver en 60 segundos, me mortifiqué al encontrar que ya había cambiado mucho y debilitado". Él y su testigo vieron las manchas blancas contraerse y desaparecer.
Eran las 11:23 AM. Sólo cinco minutos habían pasado.

Manchas solares dibujadas por Richard Carrington el 1/9/1859. Royal Astronomical Society

Justo antes del amanecer del día siguiente, los cielos de todo el planeta Tierra explotaron en auroras rojas, verdes y morado tan brillantes que los diarios podían leerse tan fácilmente como de día. De hecho, las increíbles auroras pulsaron incluso cerca de latitudes tropicales sobre Cuba, las Bahamas, Jamaica, El Salvador y Hawaii.

Aún más desconcertante, los sistemas telegráficos alrededor del mundo se volvieron locos. Descargas eléctricas golpearon a los operadores telegráficos y encendían los papeles. Incluso cuando los telegrafistas desconectaron las baterías que potenciaban las líneas, las corrientes eléctricas inducidas por las auroras en los cables aún permitían a los mensajes ser transmitidos.

"Lo que Carrington vio fue una mancha solar de luz blanca - una magnética explosión en el Sol", explica David Hathaway, físico solar en el Centro Espacial Marshall.

Ahora sabemos que las erupciones solares ocurren frecuentemente, en especial durante la actividad solar máxima. La mayoría revelan su existencia al liberar rayos-X (grabados por los telescopios espaciales) y ruido de radio (grabado por los radiotelescopios en el espacio y la Tierra). En el día de Carrington, sin embargo, no había satélites de rayos-X o radiotelescopios. Nadie sabía que las erupciones solares existían hasta esa mañana de septiembre cuando una super erupción produjo suficiente luz como para rivalizar el brillo del sol mismo.

"Es raro que alguien pueda realmente ver que se ilumine la superficie solar. Requiere un montón de energía calentar la superficie del Sol", dice Hathaway.

La explosión produjo no sólo una sobrecarga de luz visible sino también una mastodóntica nube de partículas cargadas y distanciados bucles magnéticos -un "CME", Eyección de Masa Coronal
- y lanzó esa nube directamente hacia la Tierra. La mañana siguiente cuando el CME llegó, chocó contra el campo magnético de la Tierra, causando que la burbuja global de magnetismo que envuelve a nuestro planeta, tiemble y se sacuda. Los investigadores llaman a esto una "tormenta geomagnética". Rápidamente, campos en movimiento inducieron enormes corrientes eléctricas que sobrecargaron las líneas telegráficas y alteraron las comunicaciones.

"Más de 35 años atrás, comencé a llamar la atención de la comunidad de físicos espaciales sobre la erupción de 1859 y su impacto en las telecomunicaciones", dice Louis J. Lanzerotti, retirado miembro distinguido del staff técnico de los Laboratorios Bell y actual editor del periódico Space Weather. Se volvió consciente de los efectos de las tormentas geomagnéticas solares en las comunicaciones terrestres cuando una enorme erupción solar el 4 de agosto de 1972, knoqueó las comunicaciones de larga distancia a lo largo de Illinois. Ese efecto, de hecho, causó que AT&T rediseñara su sistema de energía para los cables transatlánticos. Una erupción similar el 13 de marzo de 1989, provocó tormentas geomagnéticas que alteraron la transmisión de energía eléctrica de la estación Hydro Québec en Canadá, dejando a oscuras a 6 millones de personas por 9 horas; estas sobrecargas incluso fundieron transformadores de energía en New Jersey.
En diciembre de 2005, rayos-X de otra tormenta solar alteraron las comunicaciones satelitaes y el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) de señales de navegación por unos 10 minutos. Eso puede no sonar a mucho, pero como Lanzerotti notó, "No hubiera querido estar en un avión comercial siendo guiado para su descenso por GPS o en un barco atracando por GPS durante esos 10 minutos".

Otra erupción de la clase de Carrington, dejaría enanos a estos eventos. Afortunadamente, dice Hathaway, parecen ser raras:

"En las 160 tormentas geomagnéticas grabadas, el evento Carrington es el más grande". Es posible hurgar más atrás en el tiempo al examinar el hielo ártico. "Las partículas energéticas dejan un registro en nitratos en núcleos de hielo. Aquí también el evento Carrington es el más grande en 500 años y casi el doble de grande que el que le sigue".

Estas estadísticas sugieren que las erupciones tipo Carrington ocurren una en medio millón de eventos. Sin embargo, estas estadísticas están lejos de ser sólidas y Hathaway alerta que no entendemos las erupciones lo suficientemente bien como para descartar una repetición en nuesto tiempo de vida.

¿Y entonces?

Lanzerotti apunta que al hacer más sofisticadas las tecnologías electrónicas y más embebidas en nuestra vida diaria, se han convertido también en más vulnerables a la actividad solar. En la Tierra, las líneas de energía y cables de larga distancia telefónica podrían ser afectados por corrientes de aurora, como ocurrió en 1989. Radares, comunicaciones celulares, y receptores GPS podrían alterarse por el ruido de radio solar. Expertos que han estudidado la cuestión dicen que hay poco por hacer para proteger satélites de una erupción del tipo Carrington. De hecho, un reciente paper estima el daño potencial a los más de 900 satélites actualmente en órbita podría costar entre $30 mil millones y $70 mil millones de dólares. La mejor solución, dicen: tener un conducto de satélites de comunicaciones listo para lanzarse.

Los humanos en el espacio estarían en peligro también. Los astronautas que realicen caminatas podrían tener sólo minutos luego del primer flash de luz para encontrar refugio de las energéticas partículas solares que siguen pegadas a los talones de los iniciales fotones. Su nave tendría probablemente una protección adecuada, la clave sería meterse dentro a tiempo.

No asombra que NASA y otras agencias espaciales alrededor del mundo hayan realizado de los estudios y predicciones de erupciones una prioridad. En estos momentos, una flota de naves espaciales está monitoreando el Sol, reuniendo datos de erupciones grandes y pequeñas que finalmente podrían revelar lo que dispara las explosiones. SOHO, Hinode, STEREO, ACE y otras están ya en órbita mientras nuevas naves como el Solar Dynamics Observatory preparándose para lanzamiento.

La investigación no previene de otra erupción tipo Carrington, pero hará que el "agitamiento por la sorpresa", sea cosa del pasado.




Links relacionadosFuentes y links relacionados

Science@NASA: A Super Solar Flare por Trudy Bell & Dr. Tony Phillips.

Ciencia@NASA:Supertormenta solar

Descripción de una singular aparición vista en el Sol el 1 de septiembre de 1859, Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Vol. 20, p.13-15, el reporte original de R.C. Carrington.

Un reciente análisis de los efectos de potenciales erupciones solares futuras de similar magnitud es "The Carrington event: Possible doses to crews in Space from a comparable event," por L. W. Townsend et al., Advances in Space Research 38 (2006): 226–231, uno de los 16 artículos en una edición especial enteramente dedicada a la erupción de Carrington de 1859.

Ver también "The 1859 Solar–Terrestrial Disturbance and the Current Limits of Extreme Space Weather Activity", por E.W. Cliver y L. Svalgaard, Solar Physics (2004) 224: 407–422 y "Forecasting the impact of an 1859-caliber superstorm on geosynchronous Earth-orbiting satellites: Transponder resources" por Sten F. Odenwald y James L. Green, Space Weather (2007) 5: 1-16.

NASA es bien consciente del peligro de la radiación en el espacio y la toma de medidas de atenuación. Un largo reporte de un taller de 2005 sobre el tema es Space Radiation Hazards and the Vision for Space Exploration: Reporte publicado por el Consejo National de Investigación en 2006.

Crédito imágenesSobre las imágenes

Una erupción solar grabada el 5 de diciembre de 2006 por el instrumento de rayos-X a bordo del satélite GOES-13. La erupción fue tan intensa que dañó al instrumneto que tomó la foto. Los investigadores creen que la erupción de Carrington fue mucho más energética que esta.
Crédito:NASA

Manchas solares dibujadas por Richard Carrington el 1 de septiembre de 1859. Copyright: Royal Astronomical Society






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Anillo Astronómico

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